SACERDOTES DEL MUNDO DESPIDEN AL EXRECTOR DEL SEMINARIO INTERNACIONAL BIDASOA

El lunes 20 de julio de 2026 falleció a los 78 años el sacerdote de la Prelatura del Opus Dei Miguel Ángel Marco, quien fue rector del Seminario Internacional Bidasoa entre 2003 y 2017, donde contribuyó a la formación de seminaristas que hoy ejercen su sacerdocio en países de todo el mundo.
Sacerdotes de todo el mundo despiden al exrector del Seminario Internacional Bidasoa
P. Miguel Ángel Marco. Crédito: Fundación CARF.

Este centro de estudios, creado por la Santa Sede a iniciativa del Beato Álvaro del Portillo en 1988 y encomendado al Opus Dei, ha formado a más de un millar de seminaristas procedentes de cerca de un centenar de países, la mayoría de los cuales son becados por la Fundación CARF.

Buena parte de la vida pastoral de don Migueltxo, como lo conocían sus alumnos, estuvo ligada al contacto con la juventud y la formación. Fue capellán del Colegio Mayor Montalbán, del colegio femenino Montealto en Madrid y de la Universidad de Navarra, antes de llegar a Bidasoa.

Después, fue rector del Centro de Estudios Interregional Aralar y de la residencia sacerdotal Colegio Mayor Aralar.

El domingo 19 de julio, recibió el sacramento de la Unción de enfermos a mediodía y pudo disfrutar de buena parte de la final del mundial de fútbol en la que el equipo de España se proclamó campeón ante Argentina. Falleció en la madrugada del lunes.

El martes 21 se celebró una Misa de réquiem en el seminario y se procedió al entierro. Durante la homilía, el sacerdote y profesor de la Universidad de Navarra, Francisco Varo, subrayó sentimientos de gratitud "porque el buen pastor se ha servido de buenos pastores, como Miguel Ángel, para iluminar nuestras mentes, encender nuestros corazones y hacernos experimentar su amor".

Asimismo, destacó cómo Dios había forjado su personalidad "suscitando en su corazón primero la llamada al Opus Dei, y después, la vocación sacerdotal, dotándole de una inteligencia clara para discernir, fortaleza para guiar y un corazón a la medida del Corazón de Jesús para amar".

De su paso por la vida pastoral, también puso de relieve "un corazón sacerdotal solícito en la atención de las personas encomendadas a su cuidado pastoral. Buen pastor que, con su cercanía, actitud de escucha y conversación clarificadora dirigía con naturalidad la mirada hacia allá donde está la luz, hacia Cristo".

El P. Miguel Ángel Marco tenía gran ilusión por preparar la celebración de sus 50 años de sacerdote, que se hubieran cumplido en 2027.

"De él aprendí la belleza del sacerdocio vivido como entrega"

Al conocerse la noticia de su fallecimiento, no han sido pocos los sacerdotes que han trasladado sus condolencias y han ensalzado sus virtudes y constatado cómo influyó en su trayectoria formativa y configuración sacerdotal.

"De él aprendí la belleza del sacerdocio vivido como entrega, la paciencia en la corrección, la magnanimidad de corazón y la alegría de servir a Dios sin reservas", expuso el P. Ignacio Amorós en sus redes sociales.

Otros muchos han enviado por diversos medios numerosos mensajes de condolencia y reconocimiento, a los que ha tenido acceso ACI Prensa.

Desde Cualiacán (México), el P. Rosendo García expuso: "A mí, personalmente, me hizo amar a la Iglesia y me quedo con la grande responsabilidad de intentar corresponderle a Dios como don Migueltxo animó mi vida y vocación con todo y con lada momento con él".

Joseph Kalungi, desde Uganda, destacó en un mensaje: "Me uno a ustedes en oración por don Miguel. Qué testimonio tan grande de vida sacerdotal y de corazón de pastor. Que el Señor, que fue su Pastor, lo acoja ya en el gozo de su Reino".

El P. Sergio Luis Rojas, desde la isla Margarita, en Venezuela, tras expresar sus condolencias, señaló: "Sin duda, el mejor rector que he tenido en mi formación sacerdotal".

Desde la Diócesis de Nova-Friburgo, en Brasil, el P. Rafael Archetti expresó: "Doy las gracias de todo corazón a Dios por la oportunidad de haber compartido aquellos años con él, de haber disfrutado de la alegría de su servicio".

El P. Ronald Cerda, canciller de la Diócesis de Juigalpa (Nicaragua), compartió por su parte: "Fue un gran sacerdote y un ser humano excepcional. Ahora le corresponde la corona merecida, encontrarse cara a cara con ese Buen Dios en quien creyó, esperó, amó y sirvió". Los tres años que compartieron estuvieron "llenos de un testimonio que marca toda la vida", añadió.

Por Nicolás de Cárdenas