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| Crédito: PeopleImages | Shutterstock |
La educación
de los hijos no empieza en la escuela ni en las normas de conducta; empieza en
el amor recíproco y la estabilidad de los cónyuges. El matrimonio siempre es el
primer modelo de sociedad que el niño conoce.
El amor
conyugal: motor educativo y de estabilidad
Aunque no lo
parezca, los niños -desde pequeños- aprenden con base en aquello que ven a
diario, especialmente de los padres, quienes son el primer ejemplo de vida que
tienen. Más allá de decirles qué hacer y que no, actuarán conforme al trato que
se tienen los padres.
El
catedrático y especialista en temas familiares Tomás Melendo, explicó por
qué el amor entre los padres es el motor de la educación:
"Lo
primero y más fundamental que un hijo necesita para ser educado es que sus
padres se quieran... El amor de los padres entre sí es el principal e
ineludible motor para el correcto desarrollo de cada hijo".
Cuidado
mutuo entre esposos
El
especialista señala que muchas veces los padres atienden otros aspectos de sus
hijos como: la comida sana, una buena escuela, la mejor ropa, etc. Mientras que
se descuidan entre cónyuges.
Por eso
Melendo señala que ante todas las cosas que los padres pueden dar a sus hijos,
lo primordial es "que los propios padres se amen y estén unidos: el
amor de los padres entre sí".
El
especialista explica que los primeros años de vida son clave, debido a que
cualquier ser humano aprende cómo debe tratar a las demás personas en el seno
de su hogar, durante los primeros años de vida.
La pareja
es el eje de los hijos
Los niños
aprenden a comunicarse, a negociar, a pedir perdón y a expresar afecto imitando
lo que ven en casa. Si ven empatía y resolución pacífica de conflictos,
replicarán relaciones sanas en su adultez. Si ven hostilidad, interiorizan que
el amor es conflictivo o violento.
"Una
relación sana entre los progenitores siempre va a ser un sinónimo de que los
hijos crecerán en un entorno de respeto y amor. No importa el tipo de familia
que tengamos o nuestra situación actual, la pareja es el eje por el que se guían
los hijos". — Silvia Congost.
Pequeños
gestos que educan
A
continuación te compartimos algunos puntos que puedes poner en práctica para
transmitir -con el ejemplo- amor y educación a tus hijos.
1.- Pedirse
perdón frente a ellos
Si entre
ambos han tenido un desacuerdo en el hogar, es importante que puedan reconciliarse
con un tono calmado. Cuando este tipo de actos se hacen enfrente de los niños,
ellos aprenden que equivocarse es humano, pero que ante todo el orgullo se
puede vencer.
El niño no
ve debilidad; ve valentía. Aprende que el conflicto no destruye el
amor si hay madurez. Descubre que pedir perdón no le hace menos, y que reparar
el daño es la clave de cualquier relación sana.
2.- Ceder
en una decisión
Les demuestra cómo funciona la negociación real, no la de los libros. El
pequeño aprende que ganar no lo es todo. Observa el concepto de
reciprocidad: "Hoy por ti, mañana por mí". Esto evita que
en el futuro el niño sea un adulto impositivo o caprichoso que siempre quiere
que las cosas se hagan a su manera.
3.- Un
elogio espontáneo al otro
"Qué
buena cena preparó hoy mamá". Enseña gratitud y reconocimiento. Aprende a no
dar por sentado a las personas. Entiende que los detalles diarios tienen valor
y que expresar admiración por la pareja es natural. Esto siembra en ellos la
semilla de la ternura y el reconocimiento hacia los demás.
"A
veces nos obsesionamos con buscar el mejor colegio bilingüe, pero como bien
recuerda el especialista Tomás Melendo, el verdadero motor de la educación está
en algo mucho más doméstico: en que los hijos vean que sus padres se
quieren." Y esa es la clave de crianza que da fruto en los hijos.
Fuente: Aleteia
