LUIS DE LA FUENTE, TÉCNICO DE ESPAÑA ANTES DE LA SEMIFINAL: "REZO TODOS LOS DÍAS, PERO NO PORQUE ESTOY EN UN MUNDIAL"

El seleccionador español, Luis de la Fuente, reveló este martes cómo reza a Dios y qué le ha pedido antes de la semifinal del Mundial.
El Seleccionador español de futbol, Luis de la Fuente.
Crédito: FIFA. Dominio público
 

El técnico hizo estas declaraciones durante la rueda de prensa previa al partido que España disputará en el Dallas Stadium.

En comparecencia pública, el entrenador español fue consultado por sus fuertes convicciones religiosas y el modo en que reza a Dios, a menos de 24 horas de jugarse el pase a la final ante la selección de Francia.

"Yo es que rezo todos los días, pero no porque estoy en un mundial ni pretendo sacar un resultado", explicó el dirigente técnico del combinado español.

"Yo le doy gracias todos los días, cada día que me levanto de que estoy bien, me miro y digo: Otro día más que puedo disfrutar de la vida. Yo doy gracias por esos detalles. Rezo porque rezo todos los días, no para que me ayude más", detalló.

Luis de la Fuente también consideró que, ante un partido de tanta trascendencia, "sería injusto pedirle que me ayude a mí y no ayude al rival".

"Pido otras cosas: salud especialmente y lo demás, que me dé opciones a seguir peleando. Es lo que quiero. Con salud no tengo problema para pelear. Soy un guerrero y peleo todo, pero con salud. Si no tuviera salud, pues entonces ahí habría algún problema", añadió.

Luis de la Fuente se ha caracterizado por expresar abiertamente su fe católica. En diversas ocasiones ha explicado que, aunque recibió una educación religiosa en su familia, fue en la edad adulta cuando abrazó esa fe de manera libre y consciente.

Además, fue claro al afirmar que, si se santigua antes de los partidos, "no es superstición", sino una expresión natural de sus creencias, lejos de constituir una manía.

El seleccionador es devoto del Cristo de la Expiración, conocido como El Cachorro en Sevilla y de la Virgen de la Vega, patrona de Haro, su ciudad natal.

Por Nicolás de Cárdenas