En esta segunda parte de la entrevista exclusiva con Religión Confidencial, el presidente de la CEE habla sobre inmigración, el Valle de los Caídos o el acuerdo con el Gobierno en materia de abusos
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| Mons. Luís Argüello con las concepcionistas de Toledo |
En esta segunda
parte de la entrevista exclusiva con monseñor Luis Argüello, se abordan temas
importantes a nivel político, social y religioso. Temas candentes y que están
en boca de muchos.
El arzobispo de
Valladolid comparte con Religión Confidencial su parecer sobre
la regularización masiva de inmigrantes, el acuerdo del PSOE con SUMAR para
derogar el delito de ofensas contra los sentimientos religiosos, el pacto con
el Gobierno para la reparación a víctimas de abusos en el seno de la Iglesia,
la polémica sobre las terapias de conversión o la situación del Valle de los
Caídos.
Regularización
de inmigrantes
P- Hay
ciertos sectores católicos desconcertados con el apoyo tan explícito que hace
la Iglesia de la regulación masiva de inmigrantes. ¿A qué esta defensa tan
acérrima de esta cuestión y por qué no se comentan también las consecuencias no
positivas que puede tener esto?
R-Hemos hablado
siempre del derecho de los inmigrantes a no salir de su tierra, a mirar las
causas de las migraciones, a combatir las mafias y luego a abordar el hecho de
los que ya están aquí. Cuando se pone en marcha la iniciativa legislativa
popular de regularización de inmigrantes se hace como una iniciativa
legislativa sabiendo que por la vía administrativa eso podía arreglarse, dar
una salida, como de hecho ha ocurrido, partiendo de una situación de hecho
comprobada por las mayorías de las cáritas parroquiales y diocesanas, que es la
realidad de gente que está aquí, que muchos trabajaban en negro, que tenían a
sus hijos ya yendo a clase. Ante esa situación de hecho, como había ocurrido en
otras ocasiones en España, precisaba abordarse.
Cuando se
presenta la primera propuesta de regularización se habla de un tiempo de
estancia. Luego, como eso no va adelante, a pesar de que el Congreso de los
Diputados lo aprobó con más de 300 votos, no se deja, va pasando el tiempo, van
viniendo otras personas que ya estarían fuera del plazo de lo que se había
planteado. Se plantea una iniciativa legislativa porque parece un asunto mayor,
que precisa un diálogo, un debate, una decisión del Parlamento.
Pero no se hace
así y luego se recurre a una decisión administrativa, que a muchos de los que
la iniciativa legislativa popular había querido acoger les acogía, pero claro,
se habían producido ya situaciones nuevas. El asunto de la regularización y de
aquellos que ya estaban en España, pues no cabe duda, yo creo que es positivo
que se haya producido esa regularización, que tiene consecuencias de todo tipo,
incluidas consecuencias benéficas para el conjunto, porque cotizan, pagarán
impuestos. Su regularización les va a permitir no trabajar en negro, sino con
un contrato.
Pero es cierto
que si esto no se hace, de acuerdo con la Unión Europea, y teniendo en cuenta
otras posibilidades, puede provocar efectos no queridos, que no estaban
queridos en la propuesta inicial, que parte del fundamento de toda nuestra
propuesta, que es la dignidad humana de las personas que ya están aquí. El asunto
de un gran debate nacional europeo sobre las migraciones sigue pendiente.
Partiendo de un dato que tampoco hay que olvidar, y es que en Europa, y cada
vez más en el resto del mundo, el número de nacimientos no asegura una tasa de
mantenimiento de una sociedad.
Hay que decir
que una vez más es un asunto complejo, y a los asuntos complejos la Iglesia
trata de ofrecer una mirada católica. Luego, esto se ha quedado en una
iniciativa que no llegó a su fin, sino que luego se ha resuelto, no
legislativamente, sino administrativamente.
Despenalización
ofensas contra los sentimientos religiosos
P- A mitad
de junio PSOE y SUMAR pactaron despenalizar los delitos contra las ofensas a
los sentimientos religiosos, ¿qué le parece?
R-Me parece
algo contradictorio. Creo que se ha caracterizado esta legislatura, o la visión
de estos partidos políticos, por elevar el sentimiento a categoría jurídica.
Han elevado el sentimiento a categoría jurídica a la hora de la autopercepción
de género, han elevado a categoría jurídica y política los llamados delitos de
odio, y sin embargo aquí estos sentimientos quedan desprotegidos.
Es discutible
pero lo que sí que me parece es que es contradictorio. Que en unos ámbitos se
eleve el sentimiento a categoría jurídica, que en otros ámbitos la categoría
odio, que no es fácil a veces de concretar, también sea elevada a delito. En
ese sentido no me parece la solución más adecuada para crear un clima de
respeto, de acogida mutua, de tolerancia, que estamos llamados a tener unos con
otros, pero sin necesidad de agraviar los sentimientos de unos y de otros.
Terapias
de conversión
P- En su
intervención en el curso de verano organizado por la Fundación Pablo VI hablaba
sobre el tema de las terapias de conversión. ¿Ve un intento del gobierno por
intentar arrinconar ciertos postulados de la doctrina católica?
R-Yo lo que veo
aquí es que se está produciendo un cierto confesionalismo antropológico. En
principio el Estado liberal dice que quiere ser neutral a la hora de las
cuestiones filosóficas, teológicas, espirituales, pero en este caso ha hecho un
confesionalismo antropológico, haciendo una propuesta antropológica de la
autonomía, la capacidad de cada cual de decidir sobre su propio género.
Yo comentaba
que la prohibición de las terapias de conversión, lo que tiene consigo es la
consolidación de las terapias afirmativas. De las terapias afirmativas que
vienen a decir, cuando alguien presenta una problemática, un deseo de poder
explicar su conflicto entre su biología y su orientación, pues las terapias
afirmativas, aunque no lo llamen terapia, pero las psicologías afirmativas lo
que vienen a decir es afírmate como lo que sientes. Afírmate porque lo otro te
lo están poniendo desde fuera.
Nosotros no
defendemos las terapias de conversión en el sentido de querer forzar una
situación que merece un respeto y un diagnóstico por quienes tengan que
hacerlo. Pero lo que decimos es que con la misma lealtad tampoco debe haber
terapias afirmativas, sino que cada persona en su situación pueda libremente
decidir quién le acompaña o cómo aborda una situación, si es que la vive como
situación problemática, si no la vive como situación problemática..
Acuerdo
con el Gobierno sobre reparación a víctimas de abusos
P-¿Está
satisfecho con la firma del acuerdo de la Iglesia con el Gobierno sobre la
reparación integral de las víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de
la Iglesia? ¿Hubo algún tipo de indicación de la Santa Sede para que esto se
produjera?
R-La Santa Sede
nos ha dejado libertad de acción. Pero es verdad que dentro del conjunto de
problemas que se han dado en otras naciones del mundo, esta vía española podía
tener también un cierto interés de valorar nuestro propio camino y luego
abrirle a esta presencia de lo público a través del Defensor del Pueblo también
con un deseo por parte de la Iglesia de poder acoger al mayor número de
víctimas posibles. Nosotros pensamos que eso ya lo estamos haciendo, pero al
mismo tiempo hemos observado como una falta de confianza. Y en este sentido
hemos querido una vez más abrir la puerta porque estamos haciendo algo que en
principio lo hacemos porque queremos hacer que es abordar la prescripción que
es para lo que está el acuerdo de casos prescritos o casos en los que los
victimarios hayan fallecido.
O sea, que la
Iglesia renuncia a acogerse al derecho de prescripción. Porque también es
consciente de que aunque los abusos en la Iglesia hayan sido porcentualmente
minoritarios con los que se dan en la familia o en otros ámbitos, el
grado de escándalo social que produce es mayor.
Entonces, si
aceptamos esto, por una parte un deseo de acoger a más víctimas, una necesidad
de hacer un esfuerzo si quieres penitencial por una gravedad singular del
pecado de los consagrados, hay una doble confianza, la confianza de un adulto,
pero la confianza de un sacerdote, de un religioso. Somos conscientes de que
con esto antes y después del acuerdo hay a veces manipulaciones.
Pero bueno,
nosotros queremos seguir adelante y haciendo otros ensayos, porque también
queremos cuidar a las personas que han sido condenadas porque forma parte de la
vida de la Iglesia el proponer la misericordia para todos, la justicia
restaurativa.
Valle de
los Caídos
P-
¿Comprende las críticas de quienes dicen que la Iglesia española podría haber
hecho más en la defensa de la sacralidad y la integridad de la Basílica del
Valle de los Caídos?
R-Siempre es
posible hacer más, pero lo que nosotros hemos querido, y lo reitero, es que el
Valle de los Caídos siga siendo abadía y basílica, que la cruz sea ese signo de
una Víctima y que sirva de reconciliación de todos.
¿Cuáles son las
dificultades que hay hoy? La independencia, que eso sí que lo mantenemos, y del
respeto a la basílica como tal. En eso está la Santa Sede, me consta, y en eso
está el Cardenal de Madrid.
También es
verdad que hay posiciones de defensa del Valle que defendiendo al Valle
de ultranza, piensan que cualquier tipo de acción o de intervención va a
suponer una ofensa. Creo que la Cruz insta constantemente a una mirada de
reconciliación. Ahora el Valle de los Caídos tiene un abad, es una situación
nueva, y por tanto tienen una responsabilidad con el Gobierno, recordando que
al ser basílica pontificia, es la Santa Sede quien tendrá que validar si se
llega a algún tipo de acuerdo.
P- ¿Cree que
volverá pronto el Papa a España?
R-Sí
Fuente: Religión Confidencial
