Los abuelos aman con ternura a sus nietos y dedican sus últimos años a llenarlos de atenciones. Ahora que nos aproximamos al Día Internacional de los Abuelos
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| Sylvie Pabion Martin | Shutterstock |
Quien tiene
abuelos sabe que se convierten en las personas favoritas de sus nietos porque
les regalan amor en abundancia y sin condiciones. Y damos gracias a Dios de que
existan para consentir a sus nietos y dedicarles sus últimos años.
Sin embargo,
para quien no ha tenido la oportunidad de ser abuelo o no ha conocido a los
suyos, podría ser difícil entender por qué la gente que tiene nietos los ame
tanto, así que mencionaremos algunas posibles razones:
1. Madurez y
experiencia
Por su madurez,
entienden mejor el comportamiento de los menores; ellos ya tuvieron la
experiencia con sus propios hijos, por eso saben tratarlos con más dulzura y
menos rigor.
2. Libertad
para actuar con los nietos
La educación de
sus nietos ya no es su responsabilidad directa, por eso gozan de mayor libertad
para pasar por alto pequeños caprichos que corresponde a sus padres corregir,
sin embargo, sus enseñanzas son invaluables.
3. Recuerdan
a sus hijos pequeños
Ven a sus hijos
reflejados en los nietos, recordando con algo de añoranza a sus propios
pequeños; ahora tienen la oportunidad de disfrutarlos sin las presiones que
vivieron cuando ellos estaban a cargo de la manutención y la educación.
4. Tienen
tiempo para convivir más
Disponen de
tiempo y tranquilidad para convivir con ellos, pues ya han pasado la etapa de
la prisa y las actividades que requieren atención inmediata.
El amor de
Dios no tiene límites
Dice el libro
de los Proverbios:
"Corona de
los ancianos son los nietos, y la gloria de los hijos son sus padres" (Pro 17, 6).
Dios nuestro
Señor nos ama tanto que no deja de enviarnos lo que necesitamos para sostener
nuestra existencia, ese rasgo de amor es común en los abuelos, quienes están al
pendiente de lo que necesitan sus hijos y sus nietos.
¿Cómo nos
demuestra Dios todo su amor? En cada amanecer, en la familia, en la comida, el
trabajo que nos da el sustento, su providencia divina se encarga de satisfacer
nuestras necesidades.
Por eso, cuando
los abuelos comparten con su familia lo que tienen, entendemos que Dios, a
través de ellos, nos recuerda que nada nos faltará y que Él nos ha dejado a
esos maravillosos seres para colmarnos de amor.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
