Massegú ha ayudado a implantar LifeTeen y equipos de catequistas en 200 parroquias; «lo que me diría a mí mismo si viajara 10 años al pasado»
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En el
encuentro Transforma
2026 sobre evangelización, en junio en Santiago de Compostela,
muchos acudieron a la charla de Jordi Massegú, responsable de LifeTeen en
España, sobre liderazgo católico.
LifeTeen
es un sistema de catequesis para adolescentes que funciona en
Estados Unidos desde 1985, y en España desde 2011. Emili Marlés, sacerdote de
la diócesis de Tarrasa, lo implantó ese año, tras la JMJ de Madrid, en la
parroquia de la catedral egarense, y entre sus primeros catequistas estaba
Jordi Massegú.
Unos años
después, la central internacional de LifeTeen contrató a Massegú para
impulsar LifeTeen en España. Hoy se aplica en 200 parroquias
españolas, y "más de cien cumplen sistemáticamente con la
metodología", detalla.
Los que
empezaron como adolescentes en LifeTeen hace 10 o 15 años ya son catequistas,
cristianos comprometidos, padres de familia...
Por qué
funciona bien LifeTeen
LifeTeen
funciona bien por varias razones. Los adolescentes aprenden, se
divierten, hacen amigos y rezan en cada sesión. No se les divide en grupos
diminutos, débiles, de donde un chaval tiende a huir, sino en grupos grandes
(varias edades juntos) y disfrutan de cierta sensación de
"mogollón" agradable en la adolescencia.
Al mismo
tiempo, se sienten muy cuidados por los catequistas, que se
saben sus nombres, aficiones, problemas... Y los contenidos, diseñados por
profesionales y pedagogos desde Atlanta, son ortodoxos en doctrina y
creativos en la forma. Y siempre, siempre, hay oración ante el
Santísimo (a menudo con buena música de alabanza).
Pero la
verdadera clave está en los catequistas: seleccionarlos, motivarlos,
convertirles en cristianos maduros, pescadores de hombres, discípulos,
evangelizadores apasionados, que amen a sus ovejas como el Buen Pastor...
Así, cuando
Massegú en el Transforma 2026 habla de liderazgo a evangelizadores, recuerda el
joven que fue él y cómo Emili Marlés le formó y acompañó. Se cumple lo
de 2 Timoteo 2,2: forma a otros que sean capaces de formar; o más
resumido: ¡forma formadores!
Tras 15 años de
LifeTeen en España, Massegú ve claro que la clave está en amar a los
adolescentes, sí, pero sobre todo en cuidar y hacer crecer a los catequistas, que
serán líderes católicos de un tipo u otro.
"A un
párroco le diría: no importa tanto cómo son tus catequistas ahora, sino
cómo quieres que lleguen a ser, cómo quieres que sea su fe. Acompáñalos,
ten un plan-visión de acompañar catequistas... y eso obliga al cura
responsable a pararse y pensar", explicó a ReL.
"Mi charla
se parecía bastante a lo que yo me diría a mí mismo si viajara unos 10
años en el pasado para darme consejos de liderazgo en la vida
cristiana", explicó después Massegú. Y lo resumió en varios puntos.
1) Líderes
llamados por Dios
"El
liderazgo, al final, nace de Dios, que es quien envía. Imaginemos que yo soy
párroco, o jefe de lo que sea, y pido a alguien que lidere, que sea catequista
o evangelizador... Bien, párate y piensa: ¿Dios está llamando a esa
persona? Al menos, piénsalo. Al menos, ¡no elijas a lo loco!"
2) Nada de
líderes sin acompañantes protectores
"Asegúrate
de acompañarte bien. Alguien debe ayudarte a evitar tentaciones, como
el ansia de reconocimiento. Quizá tu esposa puede hacerlo. O tu director
espiritual. Necesitas alguien que te ayude a mantener la cabeza fría.
En cualquier caso: ¡no envíes líderes sin acompañamiento!
3) Huye de
comodidades y privilegios
"Los Reyes
de Israel se acomodaban y les iba mal. Cuidado con decir: "yo me merezco
esto". Incluso si fuera verdad, sé prudente, protege tu corazón, evita
esas comodidades y privilegios".
4) Busca
crecer como persona
El
evangelizador intenta hacer crecer el Reino de Dios, su apostolado, etc, pero
también debe crecer él mismo, aprendiendo cosas, ganando hábitos buenos...
"Haz proyectos
para cada año; puedes decidir dedicar 30 minutos a leer cada día, que algo
aprenderás, o dedicarlos a escribir, que te obliga a pararte y pensar.
¡Eso te hace crecer con nuevas ideas!"
5) Cada
semana, revisa y evalúate
En la Iglesia
se hacen muchos planes e incluso actividades que luego nadie evalúa. Un buen
líder cristiano debe pararse a evaluarse a sí mismo. Por ejemplo, semanalmente.
"Escoge un
día, ve a la capilla, siéntate en silencio frente a Dios y hazte tres
preguntas sobre tu semana: ¿Qué cosas he hecho bien o han salido bien?
¿En qué me he quedado corto o qué hubiera podido hacer mejor? ¿Dónde necesito
crecer y qué hábito concreto voy a aplicar esta semana que me pueda ayudar a
lograrlo?"
Bonus Track:
crecer en humildad
Massegú
finaliza recordando que la oración es imprescindible para un cristiano y
evangelizador, y recomienda rezar las letanías
de la humildad. "Pide a Dios un corazón humilde, porque
eso ayuda contra las tentaciones del líder".
Pablo J.
Ginés
Fuente: ReligiónenLibertad
