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| Papa León XIV en Tenerife. Foto: Alejandro J. Rosa/ACFI/Pool/Europa Press. Dominio público |
La última mañana del viaje apostólico de León XIV a España estuvo marcada también por la caridad. Antes de la misa de despedida celebrada en Santa Cruz de Tenerife, el Papa quiso dedicar sus últimas horas en Canarias a quienes han convertido el archipiélago en la puerta de entrada a Europa: los migrantes.
Tras despegar a las 8.56 horas desde la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria, el avión papal aterrizó en Tenerife a las 9.15. Era la última etapa de un viaje que había llevado al Pontífice por distintos puntos de España, pero también el momento en el que quiso poner el foco sobre una realidad que conoce bien la Iglesia canaria: el drama de quienes arriesgan su vida en el Atlántico buscando un futuro mejor.
En el centro de acogida Las Raíces
Su primera parada fue el Dispositivo de Acogida Humanitaria de Emergencia de Las Raíces, en San Cristóbal de La Laguna, donde actualmente están acogidas 753 personas migradas.
La mañana amaneció fría en Las Raíces. Situado a casi mil metros de altitud, el centro estaba rodeado por bancos de niebla cuando comenzaron a llegar los migrantes convocados para el encuentro.
Cerca de 300 personas migrantes —250 jóvenes, muchos de ellos llegados recientemente en patera a El Hierro, además de unas veinte familias con niños— aguardaban desde primera hora sentados en bancadas naranjas instaladas para el acto.
Ismael, un joven gambiano de 20 años
Entre ellos estaba Ismael. Tiene 20 años, nació en Gambia y hace apenas un mes llegó a El Hierro tras una travesía de siete días en cayuco por el Atlántico. Como muchos de los presentes, esperaba ver de cerca a León XIV.
«No soy católico, soy musulmán, pero me gusta el Papa. Es muy buena persona», comentaba mientras esperaba la llegada del Pontífice. Como tantos otros, expresaba también una esperanza concreta: «Quizá el Papa pueda ayudarnos a obtener nuestros documentos».
Ismael es uno de los 753 migrantes acogidos actualmente en el Dispositivo de Acogida Humanitaria de Emergencia de Las Raíces. Su historia es parecida a la de cientos de jóvenes africanos que han alcanzado Canarias en los últimos meses huyendo de la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades.
Cuando se le pregunta por su futuro, responde con sencillez. Quiere abandonar el centro, continuar viaje hacia Europa y encontrar un lugar donde pueda trabajar. No tiene un destino concreto.
"Cualquier sitio donde no haya guerra", responde.
Su objetivo es sencillo: encontrar un empleo y ayudar económicamente a su familia desde la distancia.
El Papa llega a Las Raíces
Tras la bienvenida del obispo de Tenerife, Eloy Santiago, dos migrantes tomaron la palabra para compartir su experiencia.
Un joven relató el miedo, la tristeza y la incertidumbre que acompañan a quienes emprenden el viaje hacia Europa. Agradeció haber sido escuchado y resumió sus aspiraciones en algo muy básico: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad.
Después habló una madre migrante que emocionó a muchos de los presentes.
Recordó que nadie abandona su tierra, sus raíces o a sus seres queridos cuando puede vivir en paz. Describió el Atlántico como un lugar de hambre, frío, desesperación y muerte para miles de personas.
"No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad", afirmó.
También pidió que las fronteras no se conviertan en "muros de indiferencia".
Corazones heridos y corazones abiertos
León XIV escuchó atentamente ambos testimonios antes de dirigir unas palabras en francés.
La visita coincidía con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, circunstancia que utilizó para construir su reflexión.
"El Corazón de Jesús es para los cristianos el amor misericordioso e infinito de Dios por cada ser humano", explicó.
Mirando a los migrantes presentes, reconoció que pensaba en sus corazones, "heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos".
Tras su intervención, recorrió las instalaciones, saludó a numerosos residentes y conversó con trabajadores y voluntarios que acompañan diariamente a los migrantes acogidos en el centro.
"La migración es savia nueva"
Desde Las Raíces, León XIV se desplazó hasta la Plaza del Cristo de La Laguna para participar en un encuentro con entidades eclesiales y organizaciones dedicadas a la acogida e integración de migrantes.
Ante más de dos mil personas escuchó diversos testimonios y presenció actuaciones musicales de grupos africanos y latinoamericanos. Incluso se animó a seguir el popular baile africano "six-seven" impulsado por uno de los jóvenes participantes.
Durante la presentación del acto, el obispo de Tenerife, Eloy Santiago, defendió una visión positiva del fenómeno migratorio y pidió superar prejuicios.
Afirmó que la migración constituye una auténtica "savia nueva" para las sociedades de acogida y llamó a desterrar los miedos que a menudo acompañan este fenómeno. También invitó a mirar a las personas migrantes no como una amenaza sino como una oportunidad de enriquecimiento mutuo y de crecimiento humano.
El Papa invita a aprender "el lenguaje de la cercanía"
Tomando como punto de partida la definición histórica de La Laguna como una "ciudad sin murallas", León XIV dijo que las barreras más difíciles de derribar no son las físicas. Son aquellas que nacen "en la mirada, en el miedo o en la indiferencia".
El Papa invitó a aprender "el lenguaje de la cercanía", una forma de relacionarse que permite reconocer la dignidad de cada persona más allá de cifras, expedientes o debates políticos.
El Pontífice recordó que detrás de cada llegada hay una historia personal irrepetible.
"Hablamos, ante todo, de personas creadas a imagen y semejanza de Dios, antes que de categorías jurídicas o de problemas que administrar".
"Tu vida no es un descarte"
León XIV insistió en que quienes sobreviven a las peligrosas travesías atlánticas necesitan mucho más que asistencia material.
"Buscan a alguien que les diga, con los gestos antes que con las palabras: tu vida no es un descarte, tu sufrimiento no es invisible, tu dignidad no ha quedado disuelta en las aguas que has atravesado".
Pero también necesitan oportunidades reales.
"Buscan una posibilidad concreta de recomenzar, de aprender, de trabajar, de servir, de participar, de no quedar encerrados para siempre en la condición de víctimas".
El contundente mensaje a las mafias
El momento más fuerte de toda la jornada llegó cuando el Papa dirigió unas palabras directamente a quienes se enriquecen explotando la desesperación de los migrantes.
Denunció a las mafias que organizan rutas clandestinas, trafican con seres humanos, retienen documentación, explotan trabajadores o someten a mujeres vulnerables.
"Deténganse. Conviértanse".
Fue una de las frases más contundentes pronunciadas por León XIV durante su viaje apostólico.
A continuación lanzó una advertencia igualmente rotunda:
"Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él. El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro".
Tras concluir el acto, León XIV recorrió las calles Viana y San Agustín saludando a ancianos, personas vulnerables y usuarios de diversos centros asistenciales de la Iglesia antes de retirarse al Obispado.
La última mañana de su estancia en Canarias dejó imágenes difíciles de olvidar: las de Ismael y cientos de jóvenes africanos que sueñan con un futuro mejor, y las de un Papa que quiso despedirse de España recordando que detrás de cada patera hay una persona, una historia y una dignidad que nunca puede quedar a la deriva.
M. S.
Fuente: Religión Confidencial
