El Papa:
sean hilos nuevos para hacer brillar nuestra “magnífica humanidad”
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| Un momento artístico con la presentación de Sara Baras (@Vatican Media) |
La tarde de este domingo, en el “Movistar Arena” de Madrid, el Papa León XIV escuchó los testimonios de los participantes en el Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”
A todos ellos,
el Pontífice los alentó a tejer redes entre instituciones, es decir, en un
diálogo centrado en la dignidad humana.
“Los invito
entonces a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los
ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se
impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo,
la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte
despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad
de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”. Esta es la
invitación del Papa León XIV a los participantes en el Encuentro “Tejer redes
con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, a quienes
encontró la tarde de este domingo, 7 de junio, en el “Movistar Arena”, de
Madrid, España.
Un lugar que
acoge emociones profundas del ser humano
Después de
haber escuchado los testimonios de los representantes del mundo de la cultura,
del arte, de la economía y del deporte, el Santo Padre manifestó su alegría por
este encuentro, en un espacio que acoge no solo eventos deportivos y
culturales, sino emociones profundas del ser humano. Y señaló que, en este
hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su
historia y da forma a su identidad.
“Una
hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y
jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza,
en su gastronomía. Aquí se percibe también el alma de las generaciones que
transformaron el paisaje y le dieron un rostro propio, y eso nos revela en cada
trazo la inteligencia y la voluntad que residen en el alma humana”.
La Iglesia
anhela permanecer en diálogo con el mundo
Y refiriéndose
a la belleza de la ciudad y del país, creadas por las generaciones anteriores,
el Pontífice se preguntó: ¿qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende,
qué tipo de comunidad estamos construyendo? Haciendo eco a las intervenciones
de los panelistas, el Papa señaló que, todavía necesitamos aprender a custodiar
el alma de aquello que esta genera.
“Nuestra
sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar
y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar
el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser
expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del
porqué, para qué, con quién y para quién se produce. En este contexto, la
Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la
historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”.
¿Qué
significa ser verdaderamente humano?
En este
sentido, el Papa León recordó el magisterio de sus predecesores y señaló que,
en el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de
verdad; y es a partir de esa aspiración profundamente humana y de nuestra
experiencia plurisecular, que la Iglesia propone caminos para una vida digna y
el bien común.
“A este
propósito, san Pablo VI afirmó ante las Naciones Unidas que independientemente
de la opinión que se tenga del Pontífice de Roma, es bien conocida su misión.
En cuanto ‘experta en humanidad’ la Iglesia no se desentiende de nada
verdaderamente humano (cf. Gaudium et spes, 1). Por esta razón la «actitud de
diálogo es parte integrante de su vocación» (Magnifica humanitas, 2)”.
Jesucristo
responde a las grandes preguntas sobre la vida humana
Asimismo, el
Santo Padre indicó que, la Iglesia comparte con humildad, pero también con
firmeza aquello que ha descubierto en la experiencia de la fe: que Jesucristo
responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud, ya en este
mundo y hasta su culmen en la eternidad.
«Por eso, la
persona humana permanece siempre como “el camino primero y fundamental de la
Iglesia” y el corazón de toda auténtica vía de desarrollo humano integral. Y
entonces, ella no puede desentenderse de la cultura, porque a través de ella,
el hombre en cuanto hombre “es” más (cf. Compendio de la doctrina social de la
Iglesia, 554)».
El arte de
tejer redes implica encuentro, escucha, diálogo y respeto
Y recordando la
raíz etimológica de “cultura”, el Pontífice dijo que, estamos llamados a
preguntarnos qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se
marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y
cuáles estamos dejando morir. Para atender a estos interrogantes, es menester
un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica
encuentro, escucha, diálogo y respeto.
“En los
varios sectores de la actividad humana debemos cuidar el lenguaje que se
utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes;
porque la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede
herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o
despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente
humano”.
Tejer redes
es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana
Y haciendo
hincapié en el tema del Encuentro, el Papa León dijo que, tejer redes es un
diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta, por
ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni
renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un
factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo
a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero
negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los
pobres y a quienes no tienen voz.
“Nuestra
aportación al diálogo, desde una visión cristiana de la vida, sabe que el
Creador ha entramado al ser humano con hilos de amor; ya que ha sido creado a
imagen y semejanza de Dios, que es amor (1 Jn 4,8). Aquí reside el fundamento
de la inalienable dignidad humana, cuyo absoluto respeto es la base del
diálogo”.
Tejer redes
significa crear juntos
En segundo
lugar, el Pontífice indicó que, tejer redes significa crear juntos. «La fe
―afirmó el Papa Benedicto XVI― es amor y por ello crea poesía y crea música. La
fe es alegría y por ello crea belleza». Todos hemos experimentado algo hermoso,
tanto que nos cambió interiormente: una canción, un poema, una iglesia
silenciosa, una voz, una mirada, incluso un partido de baloncesto vivido con
amigos.
“No es
extraño entonces que la proclamación de la Buena Nueva y la conciencia de
sabernos hermanos se exprese con forma de saeta en una Semana Santa, de poesía
mística, de maestría literaria en autores como Lope de Vega, santa Teresa de
Jesús o san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, o en la prosa serena de
santo Tomás de Aquino, de quien hemos heredado los hermosos himnos del Corpus
Christi, que celebramos hoy. Todo ello muestra el vínculo entre lo material y
lo espiritual que constituye nuestra existencia”.
Tejer redes
significa servir de modo desinteresado
Tejer redes, en
tercer lugar, precisó el Santo Padre implica servir de modo desinteresado. Una
mirada objetiva revela que hombres y mujeres movidos por la fe han edificado
hospitales y escuelas, dieron pie a iniciativas solidarias y hablaron con un
lenguaje que dignifica a las personas.
“Por eso
cabe preguntarse con honestidad si el mundo —y en particular Europa— habría
forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia. No
se trata de una provocación, sino de una invitación a pensar si la eternidad,
que irrumpió en el tiempo y el espacio mediante la encarnación de Jesucristo,
pueda volver a reconciliarse con lo cotidiano”.
La condición
de los pobres interpela nuestras vidas
En este
sentido, el Papa señaló que sigue vivo el grito de sus Predecesores: ¡No
temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada
y nos da todo. Y luego dijo que, no podemos ignorar que la condición de los
pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela
constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y
económicos, y a la Iglesia.
“En efecto,
Cristo le devuelve al bien común el lugar que le corresponde en cuanto árbitro
sapiente que apacigua la codicia de unos y nutre la esperanza de otros,
mientras anhela salvarlos a todos. Esta Iglesia, ‘experta en humanidad’, aunque
a veces camina contracorriente, insiste en que «las estructuras económicas e
institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo
integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos»
(Magnifica humanitas, 34)”.
En el
deporte aprendemos el respeto por el adversario
Finalmente, el
Papa León dirigió su atención al mundo del deporte. Pensemos cuántos de
nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que
escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a
ganar sin humillar o a levantarse después de caer.
“Sobre esto,
san Juan Pablo II, como deportista y pastor, declaró: «En estos tiempos en que
por desgracia diversas formas de violencia, y por lo tanto de odio, tienden a
desgarrar nefastamente el tejido de la solidaridad social, vosotros [los
deportistas] contribuís, por vuestra parte, a dar un testimonio luminoso de
cohesión, de paz, de unión, en una palabra, de “saber estar juntos”». Estas
palabras son más actuales y oportunas que cuando resonaron por primera vez”.
De ahí su
invitación a ser hilos nuevos acogiendo el consejo que san Pablo nos deja en la
Carta a los Romanos (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el
porvenir, siga resplandeciendo nuestra “magnífica humanidad”.
Renato
Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
