“Su conocimiento de España es profundísimo, pero no sólo por lo que ha visto sobre el terreno, sino porque en su época de misionero vio directamente lo que habían construido los españoles en términos de cultura y evangelización”
![]() |
| Juan Vicente Boo, autor del libro León XIV. El Papa de la nueva era (editorial Espasa), | Crédito: Cortesía Juan Vicente Boo. |
Juan Vicente
Boo, corresponsal del diario español ABC en el Vaticano durante 23 años,
asegura que el actual Pontífice es, entre los Papas de los últimos cinco
siglos, quien “mejor conoce España”, un país que ha visitado en cerca de medio
centenar de ocasiones.
El primero de
esos viajes se remonta a julio de 1982. Robert Prevost tenía entonces 26 años y
llevaba poco más de un mes y medio como sacerdote. Junto a varios compañeros
del Colegio Internacional Santa Mónica, de los agustinos en Roma, emprendió una
peregrinación a Santiago de Compostela en furgoneta no exenta de aventuras.
Acabaron durmiendo en tiendas de campaña y disfrutando del paisaje y la
gastronomía española.
“Era Año Santo
y fue como peregrino a Santiago de Compostela con otros cuatro agustinos en una
furgoneta. Estuvieron viajando durante mes y medio, aprovecharon para ir a
Ávila a visitar los lugares de Santa Teresa. En Galicia, tras ganar el Jubileo,
se fueron hasta Pontevedra, Vigo, Ourense y Lugo. Y luego bajaron hasta
Madrid”, explica Boo a ACI Prensa.
Aquel mismo
año, meses después, España recibiría la visita de San Juan Pablo II, en
octubre. Desde entonces, el P. Robert Prevost cuidó con mimo su relación con
España, hasta el punto de haber visitado al menos 34 ciudades.
“Su
conocimiento de España es profundísimo, pero no sólo por lo que ha visto sobre
el terreno, sino porque en su época de misionero en Perú, primero en Chulucanas
y después en Trujillo, y como obispo más adelante en Chiclayo, vio
directamente lo que habían construido los españoles en términos de cultura y
evangelización”, explica el veterano corresponsal, que acaba de publicar el
libro León XIV. El Papa de la nueva era (editorial
Espasa), un análisis del perfil del Pontífice.
Boo describe su
personalidad —que configura por entero su modo de gobierno— a partir de lo que
denomina “las triadas”: la confluencia de tres culturas, tres formaciones y
tres dimensiones vitales.
“Tiene lo mejor
de tres culturas: la norteamericana de Chicago, del Midwest, que
es la más humana, serena y más europea de Estados Unidos; la latinoamericana de
Perú, que te agranda el corazón, sobre todo, si estás al servicio de personas
con problemas, como era el caso del P. Robert allí en las distintas etapas de
servicio durante 22 años; Y lo mejor de la cultura romana, porque llegó a la
capital italiana como estudiante de Derecho Canónico de la Pontificia
Universidad de Santo Tomás de Aquino y vivía en la Casa General de los
Agustinos, vecino de enfrente del Vaticano”, detalla.
A esas raíces
culturales se suman tres formaciones muy marcadas: matemático por la Villanova
University, teólogo por el Chicago Theological Union y
jurista, doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Santo Tomás
de Aquino en Roma, el Angelicum.
La tercera
“triada” es su recorrido vital: un fuerte espíritu misionero, una intensa
experiencia como viajero internacional y un profundo conocimiento del
funcionamiento de la Santa Sede. “Durante 12 años como prior general de los
agustinos residió frente al Vaticano y fue testigo directo de su vida interna.
Posteriormente, el Papa Francisco lo incorporó progresivamente a distintos
organismos de la Curia, hasta formar parte de hasta nueve dicasterios, entre
ellos la Comisión del Estado de la Ciudad del Vaticano, una participación poco
habitual en la trayectoria de un solo prelado”, detalla Boo.
Visitas a
España durante su etapa como prior de los Agustinos
Entre 2001 y
2013, durante su etapa como prior general, Prevost recorrió España de norte a
sur. Están documentadas visitas entre 2002 y 2011 —además de desplazamientos
posteriores— que lo llevaron desde Navarra hasta Andalucía, pasando por
Barcelona, Valencia, Madrid o Valladolid.
“Mi impresión
es que conoce España mucho mejor que la gran mayoría de los españoles, porque
ha visitado más de 30 ciudades y muchos españoles no llegan ni a la mitad”,
explica Boo.
Gran parte de
estos desplazamientos respondían a visitas pastorales, formativas y
comunitarias dentro de la Orden de San Agustín. En 2002 visitó Oropesa, en la
provincia de Toledo, con motivo de la canonización de Alonso de Orozco, así
como Talavera de la Reina y León, donde se celebraba el centenario del colegio
de los agustinos. A partir de entonces, Valladolid se convirtió en uno de sus
centros de operaciones, alojándose en el Real Seminario de Agustinos Filipinos
y desde allí viajando a monasterios como el de Madrigal de las Altas Torres, en
Ávila.
En 2003 viajó a
Tenerife, donde se hospedó en la comunidad agustina de Puerto de la Cruz, y ese
mismo año estuvo también en el barrio de Sant Roc de Badalona, una de las zonas
más desfavorecidas del área de Barcelona, a la que regresaría posteriormente. En
2011 realizó además una visita privada al monasterio de Montserrat.
En 2004 se
desplazó al monasterio de la Santísima Trinidad de Aldaz, en Navarra, y al
colegio de los agustinos de Calahorra, en La Rioja. Años más tarde, en 2015,
regresó a Pamplona ya como obispo de Chiclayo.
Sus visitas
continuaron en 2005 con estancias en Zaragoza y Valencia, donde acudió a la
Basílica de la Virgen de los Desamparados y a la Catedral. Dos años más tarde,
en 2007 recorrió Baleares y varias ciudades andaluzas —Sevilla, Huelva, Cádiz y
Málaga—, con especial presencia en el ámbito educativo y comunitario de su
orden.
Finalmente, en
2010 regresó a Madrid para el 50 aniversario del colegio San Agustín, una
institución con la que mantuvo una estrecha relación, y en 2011 volvió a la
capital con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Por Victoria
Cardiel
Fuente: ACI Prensa
