“La fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”
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| LeónXIV en el Ángelus. Vatican News |
El Papa invita
a los fieles a profundizar en su relación con Dios mediante la contemplación y
la oración, y asegura que la fuerza del apostolado no depende de técnicas o
estrategias, sino de la acción del Espíritu Santo y de la autenticidad de
nuestra respuesta.
En el XII
domingo del Tiempo Ordinario el Papa León XIV se ha asomado desde el balcón del
Palacio Apostólico para rezar, como cada domingo a mediodía, el rezo del
Ángelus junto a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. Antes del
rezo, el Papa ha reflexionado sobre el Evangelio de este domingo según San
Mateo, en el que Jesús envía a sus discípulos en misión y les dice: “Lo
que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído,
pregónenlo desde la azotea”. El Papa explica que estas palabras
establecen una estrecha relación entre la escucha interior y la misión
evangelizadora.
“Establece
una relación entre lo que escuchamos “al oído”, es decir, en lo secreto del
corazón, y lo que estamos llamados a proclamar a todos, recordándonos que el
anuncio del Evangelio es ante todo compartir un encuentro personal con Él,
único para cada quien”.
Después ha
recordado que la eficacia de la evangelización no depende principalmente de
estrategias de comunicación sino de la acción de Dios:
“La fuerza
del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra
del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”.
Encontrar a
Dios en medio de las ocupaciones diarias
Una reflexión
dominical en la que también ha hablado de la “contemplación”
recordando que no es algo reservado a religiosos o monjes, sino que cualquier
cristiano puede vivirla en su vida diaria:
“No hay que
pensar en el “contemplar” como una experiencia exclusiva, reservada a algunos
santos o a los monjes y a los ermitaños. Todos podemos hacerlo, esforzándonos
por dedicar, entre los compromisos de cada día, momentos de quietud para
permanecer en silencio ante Dios, escuchar su voz, encomendarle nuestras
alegrías y nuestras preocupaciones, y revisar con Él nuestra vida”.
Para el
Pontífice, dedicar unos minutos al día al Señor, nos hace cada vez más
“personas de fe sólida y consciente” y por consiguiente “apóstoles creíbles y
libres”. Se trata de una actitud que permite formar “hombres y mujeres capaces
de reflejar la luz del Evangelio en todos los ambientes y en todas las
situaciones de la vida, testimoniándolo también allí donde su valor no es
comprendido ni es aceptado”.
Permanecer
fieles al Evangelio en un mundo hostil
El Papa además
ha explicado que San Mateo —autor del pasaje bíblico sobre el que ha
reflexionado — escribía para comunidades que no tenían una vida fácil: “había
una gran tentación de desanimarse y dejarse vencer por el cansancio o el miedo”
y que vivían en contextos marcados por la hostilidad y la persecución, una
realidad que sigue afectando hoy a numerosos cristianos en distintas partes del
mundo: “Tanto hoy como ayer, es difícil permanecer fieles a las
enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la
prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia”.
Por eso, la
exhortación final del Papa de este domingo ha sido profundizar en las raíces de
nuestra fe y de nuestra misión en una relación intensa con Él, porque esto –
asegura el Papa – “nos da la fuerza para no rendirnos y seguir
transmitiendo a todos, en cualquier circunstancia, su mensaje de esperanza, de
amor y de paz. ¡Al mundo le hace mucha falta!”.
Mireia
Bonilla
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
