Llamada para servir
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer, hacia el
final de la oración, estaba esperando “la llamada”. Así que cogí mi telefonillo
interno, lo puse en silencio y me lo dejé en el halda para responder enseguida.
En este caso no se trataba de la llamada del Señor... ¿o quizá sí?
El monasterio
es tan grande que, desde hace unos años, venimos utilizando unos teléfonos
internos que han sido un regalo para poder estar siempre disponibles. Los
utilizamos sobre todo para llamarnos entre nosotras, sin tener que buscar a una
hermana por todo el monasterio.
Pues bien, en
aquel mismo instante de la oración, el Señor me regaló descubrir que todas las
llamadas que recibo de mis hermanas son llamadas para servir: una hermana que
me solicita para prestarle ayuda; otra a la que se le presenta una dificultad
en la tienda; otra que me avisa de los turnos de otros cuidados; o,
sencillamente, para dar un paseo.
¡Cómo me gustó
que el Señor me iluminara esto! Al descubrirle a Él, el corazón se dispone de
otra manera, con una apertura distinta. Y es que saber que es el Señor mismo
quien está detrás lo cambia todo.
“El que quiera
servirme, que me siga; y donde esté yo, allí también estará mi servidor” (Jn
12, 26).
El Señor es
como esa hoguera encendida; su Fuego es el Espíritu Santo. Y cuando Él nos
llama a cualquier cosa, ya sea grande o pequeña, nos está dando la fuerza y la
gracia para poder llevarla a cabo. Al responderle con un “sí”, es como si
echáramos “más leña al fuego”: la leña de nuestro corazón, para que Él la
convierta en su Fuego. Servir es, al mismo tiempo, llevar su Fuego y dejarse
prender aún más por Él. Y, viéndolo así, ¿quién no quiere más de Él?
Hoy, el reto
del amor es prestarme a servir. Su llamada es muy clara en los momentos
importantes, pero cada día entrena nuestro oído mediante pequeños servicios.
Que, como el profeta, podamos decirle: “Yo iré, Señor; envíame”. Hay más del
Señor para ti, ¿quieres?
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
27 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
