El corazón de Cristo
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba en la
celda estudiando y se me cayó la taza donde bebía agua. Mientras la recogía,
pensé: «Esto ya no vale para nada». Pero, de repente, me di cuenta de que un
trozo, donde estaba la imagen de Jesús, no se había roto.
Le dije a
Jesús: «Cuando todo se rompe, Tú sigues amando».
Aquello me hizo
pensar, porque donde yo veía que ya nada servía, cuando vi a Jesús todo cambió.
La esperanza volvió. No es restaurar la taza, sino ver a Cristo en medio de ese
destrozo, intacto.
Cuando llegué
al coro y abrí el breviario, tenía una estampa del Corazón de Cristo, y me di
cuenta de que, cuando yo doy algo por perdido, en Cristo siempre hay otra
salida. Porque en su Corazón encontramos paz, sosiego para enfrentar el día a
día.
No sé si alguna
vez te has dado cuenta de que al Corazón de Jesús se le representa resucitado.
Si te fijas en sus manos y pies, están las llagas de después de la Resurrección
y, además, está con las manos extendidas.
Y es que el
Corazón de Cristo siempre nos habla de esperanza, porque confiar en Él es la
puerta a la felicidad. Cuánto nos cuesta confiar en este Corazón, y, sin
embargo, de Él solo salen cosas buenas para nosotros.
Él nunca quiere
nada malo para nosotros, pero nosotros somos libres para elegir caminos que no
nos llevan al bien, ni a nosotros ni a los que nos rodean.
Pero su Corazón
siempre está abierto, una y otra vez, para que podamos entrar en Él. Y cuando
entras en el corazón de una persona ya no quieres salir, porque el amor es lo
que nos hace felices.
Hoy el reto del
amor es pedirle al Corazón de Cristo amar con Su amor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
12 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
