Rincón para orar
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Desde que entré
en el monasterio, siempre me fijaba en sor Matilde. Por un lado, porque era mi
madre maestra, pero de ella me llamaba mucho la atención la dedicación que
tenía por la Biblia.
Su Biblia
pequeñita está subrayada entera; la conocía muy bien. Y yo siempre me reía
porque, cuando en clase no sabía una cita, siempre decía que era del apóstol
Santiago.
Desde siempre
la he visto preparando lecturas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Luego nos las explicaba para que, poco a poco, fuéramos entrando en este gran
misterio que es la Palabra de Dios. Y, sin darte cuenta, no solo entrabas en
este misterio, sino que también te va cautivando la Palabra.
El trato con la
Palabra de Dios no te deja indiferente, ya que es Dios mismo quien te habla. La
escribe para ti, ahora, en las circunstancias que estés viviendo. Cuando abres
la Biblia, el Señor siempre tiene una palabra para tu vida concreta.
Es verdad que a
veces te anima, otras te corrige, otras te enseña. Pero siempre te acompaña.
Ya sé que me
dirás que el Antiguo Testamento es más difícil que el Nuevo, y tienes razón,
pero lo importante es leerlo. Los Evangelios contienen una riqueza
impresionante porque vemos a Jesús como era y cómo actuaba, y eso nos lleva a
querer tener sus mismos sentimientos.
Porque, al
final, lo que queremos es, como san Pablo decía, que ya no viva yo, sino que
Cristo viva en mí. Esto es hacia donde caminamos: a tener los sentimientos de
Cristo Jesús.
Hoy el reto del
amor es abrir la Biblia y leer un ratito despacio. Pregúntale al Señor: ¿Qué
quieres decirme hoy?
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
20 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
