VOLUNTARIOS: MÁS DE 18.000 CORAZONES LATEN PARA ABRAZAR AL PAPA EN ESPAÑA

Los números son asombrosos, como suele ocurrir en una visita del Santo Padre. Por ello, Aleteia les da voz a algunas de las tantas personas que con amor entregan su tiempo y dedicación para recibir al Vicario de Cristo

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¡Son miles! Y trabajan a diario para dar la bienvenida al Papa León XIV durante su visita a España del 6 al 12 de junio de 2026. ¿Pero qué motiva a estas almas? Aleteia lo analiza con el coordinador del Voluntariado de la Arquidiócesis de Madrid.

Se trata de una organización que implica un esfuerzo y múltiples desafíos. Pero tiene algo particularmente bonito: “Ver cómo personas tan distintas se unen con un mismo corazón”, según revela Jesús Alberto Pascual Casado.

La obra supera por mucho los números. Son suficientes para llenar un estadio, en el que cada uno anhela servir. “Hay jóvenes, mayores, familias, sacerdotes, consagrados… y todos trabajamos con una alegría muy especial”.

¿Lo mejor? “Comprobar cómo la fe crea verdadera fraternidad” en medio de la amplia serie de tareas que realizan. Y cómo, “incluso en el cansancio, siempre aparece alguien con una sonrisa, una ayuda o una palabra de ánimo”.

Sobre esta responsabilidad tan particular, confiesa que “es el fruto de una llamada”. Muy linda porque se convirtió “en una forma concreta de servir a la Iglesia y de poner mi tiempo al servicio de nuestros hermanos”.

“Uno recibe de Dios más de lo que entrega”

“Cuando uno recibe tanto de Dios, también nace el deseo de entregarse. Poder colaborar en un acontecimiento así es para mí una manera de evangelizar desde la sencillez, la alegría y el trabajo silencioso”, abunda Jesús Pascual conmovido.

También queda claro que un esfuerzo de esta dimensión implica dificultades y grandes sacrificios. En efecto, señala que parte de ello son “el tiempo y el cansancio que supone compatibilizarlo con la vida personal y profesional”.

“Pero sinceramente, cuando entiendes que estás sirviendo a Cristo a través de otros, el sacrificio se transforma en gratitud. Y uno descubre que recibe mucho más de lo que entrega”, señala con humildad y alegría.

Deben actuar con cabeza fría. La meta es que todo funcione milimétricamente durante la visita apostólica, que tendrá actos multitudinarios en la vigilia de jóvenes de la plaza de Lima y en la misa del Corpus Christi en Cibeles.

Están en sintonía con la organización general y local. De hecho, los operativos en tierras madrileñas abarcan un imponente despliegue técnico y logístico con miles de funcionarios policiales, sanitarios y de emergencias.

Despliegue histórico: 32.000 custodios de la fe

En total hay cuatro modalidades de voluntariado: la de acogida, que colabora con peregrinos en instituciones eclesiales; la de acogida en familias; una llamada Voluntario TPC y, por último, el equipo denominado Voluntario en eventos.

Está previsto un elevado volumen de fieles. Al menos 350.000 peregrinos se han registrado, pero las estimaciones apuntan a que aumentará hasta triplicarse, por lo que solo la misa de Cibeles podría superar el millón de asistentes.

Las cifras son descomunales, signo de la movilización que se espera. Son 18.000 voluntarios arquidiocesanos. Además, 14.000 agentes serán desplegados por la visita del Papa ¡en el mayor dispositivo de seguridad de su historia!

Según datos oficiales presentados por el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, el número de funcionarios supera al de la cumbre de la OTAN realizada en el 2022. Está clasificada con alerta 4 y “riesgos de grupos radicales”.

Se dispondrá de 9.700 oficiales de la Policía Nacional, 625 de la Guardia Civil y 4.000 de la Policía Municipal de Madrid. La labor comprende un desafío enorme, pero el objetivo lo justifica: ¡lograr que la visita apostólica sea un éxito!

“El voluntariado conduce a la santidad”

Ahora bien, ¿qué los motiva? “Poder poner un granito como católica en una visita que es mensaje y debe ser anuncio y testimonio para toda la sociedad española”, cuenta por su parte Pilar Ponce, una educadora de 46 años que forma parte del voluntariado.

Abunda que es hermoso “sentir la ilusión de la gente del equipo, observar cómo se vive con fe, con ganas, y sobre todo con muchísima generosidad”. Y admite que hay sacrificios: “Buscar tiempo de donde lo hay ¡y de donde no lo hay!”.

Para Patricia Collantes Gonzalez, de 55 años, la principal motivación es “participar en otro momento histórico”, pues estuvo “en Castellana durante la visita de Juan Pablo II, con tantos fieles compartiendo una ilusión común”.

Las dos coinciden en que resulta complicado tomar tiempo del que dedicarían a su familia. Pero matizan que les compensa el poder “comprobar la fe de todos aquellos que quieren compartir estos  días con la llegada del Papa”.

Consideran crucial apoyarse siempre en la oración; así como ser instrumentos del Espíritu Santo, actuar con humildad y mostrar una sonrisa. Estiman que “la alegría es un camino de santidad. Y tenemos la oportunidad de mostrarlo a Dios en esta obra”.

Carlos Zapata

Fuente: Aleteia