Llamado antiguamente extremaunción", se le teme al sacramento de la unción de los enfermos por desconocimiento, pero ¿para qué es y quién lo puede recibir?
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Hablemos de unción de
enfermos, el sacramento al que más le temen los católicos por su historia, pues
hasta en las películas se ilustraba la escena de un moribundo que, apenas
recibía la visita del sacerdote para darla la extremaunción, partía de este
mundo.
El fundamento bíblico
Por eso nos damos
cuenta de que hay mucho desconocimiento acerca de la función de este
sacramento, el cual, como los otros seis, tiene fundamento bíblico. La carta de
Santiago lo menciona:
"Si está
enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo
unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración que nace de la fe salvará al
enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados"
(St 5, 14-15).
La extremaunción y la unción de
enfermos
Ahora bien, está
justificado el temor porque en la antigüedad se esperaba que la persona
estuviera realmente mal para llamar al sacerdote a darle los "santos
óleos", por eso se le llamaba "extremaunción", pero eso ha
cambiado y en la constitución Sacramentum Concilium leemos:
"La
«extremaunción», que también, y mejor, puede llamarse «unción de
enfermos»" (SC 73).
¿Quién y en qué momento lo puede
recibir?
La Constitución
también aclara que "no es solo el Sacramento de quienes se encuentran en
los últimos momentos de su vida". Y más allá de esperar a que la persona
pierda la conciencia o el habla, destaca que "el tiempo oportuno para
recibirlo comienza cuando el cristiano ya empieza a estar en peligro de muerte
por enfermedad o vejez" (SC 73) .
También el Derecho
Canónico especifica lo siguiente:
"Se puede
administrar la unción de los enfermos al fiel que, habiendo llegado al uso de
razón, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez" (CIC 1004 § 1).
Más aún, se puede
recibir varias veces:
"Puede
reiterarse este sacramento si el enfermo, una vez recobrada la salud, contrae
de nuevo una enfermedad grave, o si, durante la misma enfermedad, el peligro se
hace más grave" (CIC § 2).
Otras circunstancias
Sin embargo, es
necesario observar ciertas condiciones, como cuando existen dudas:
"En la duda
sobre si el enfermo ha alcanzado el uso de razón, sufre una enfermedad grave o
ha fallecido ya, adminístresele este sacramento" CIC 1005 .
"Debe
administrarse este sacramento a los enfermos que, cuando estaban en posesión de
sus facultades, lo hayan pedido al menos de manera implícita" CIC 1006.
Pero, como es un
sacramento que debe recibirse en estado de gracia, existe una excepción: no
puede darse a quienes están en situación de pecado:
"No se dé la
unción de los enfermos a quienes persisten obstinadamente en un pecado grave
manifiesto" CIC 1007.
No lo dejemos para el final
En todo caso, no
esperemos a que nuestros seres queridos o nosotros mismos estemos al borde de
la muerte. Seamos conscientes de que casi todos pasaremos por la enfermedad -
porque en un accidente sería muy difícil recibir este sacramento -.
Incluso, si seremos
sometidos a una intervención quirúrgica, bien podemos ser ungidos por el
sacerdote.
Por eso, es
importantes hacer una buena confesión, recibir la unción de enfermos y el Santo
Viático - la Sagrada Comunión - para estar dispuestos a lo que Dios quiera:
recuperar la salud o tener una buena muerte.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
