El Papa León XIV realizará el 8 de junio en Madrid un homenaje a la Virgen de la Almudena en su catedral, un templo nacido del amor de la reina María de las Mercedes, primera mujer del rey Alfonso XII, que tardó un siglo en construirse en medio de revoluciones y guerras.
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| La catedral de nuestra Señora de la Almudena en Madrid, con la estatua dedicada a San Juan Pablo II. Crédito: Almudena Martínez-Bordiú / ACI Prensa. Dominio público |
La imagen que se venera en Madrid bajo esta advocación fue descubierta, según la tradición, en el año 1085 durante la conquista de la ciudad por Alfonso VI de León.
La talla habría sido
emparedada en la muralla tres siglos antes para ocultarla debido a la invasión
musulmana de los reinos visigodos. Al paso de una procesión tras la victoria
cristiana, cayeron los ladrillos y se mostró junto con dos velas encendidas.
En el convulso siglo XIX español, la
iglesia de Santa María de la Almudena fue derribada. Era 1868 y la reina María
de las Mercedes impulsó la construcción de un nuevo templo debido a su
devoción. Pero su deseo no pudo realizarse hasta más de un siglo después.
María de las Mercedes era congregante de la Real Esclavitud de
la Almudena. Falleció en 1878 a los 18 años, cinco meses después de su boda con
el monarca, pero antes atendió la petición de sus compañeros para construir un
nuevo templo a la patrona de Madrid, de tal forma que el rey destinó unos
terrenos contiguos al Palacio Real a tal efecto, muy cerca de donde estuvo la
primitiva iglesia dedicada a esta advocación.
Tras la muerte de su esposa, el monarca tomó como propio el
proyecto, con la idea de que además el templo acogiera la tumba de la reina. El
4 de abril de 1883 Alfonso XII puso la primera piedra de un proyecto diseñado
por el Marqués de Cubas.
Apenas un mes antes, el Papa León XIII había erigido la Diócesis
de Madrid-Alcalá, desgajada de la Archidiócesis de Toledo, por lo que se vio la
oportunidad de que el templo se convirtiera, además, en la catedral de la nueva
sede episcopal.
La catedral fue diseñada en un
estilo neogótico y su proyecto original proyectaba un edificio tres veces
superior en tamaño que el actual, con un cimborrio que alcanzaría lo 100 metros.
La cripta de la catedral fue inaugurada en 1911 y a su Misa de
consagración asistió la reina María Cristina de Habsburgo, segunda esposa de
Alfonso XII. Es la única parte que responde al diseño original.
El azaroso inicio del siglo XX en España, en el que se
sucedieron la II República, la Guerra Civil y la posguerra, impidió que se
avanzara en las obras, quedando las columnas de la nave central al aire durante
décadas.
Ya en 1944, pasado cinco años del
fin de la contienda fratricida, el arquitecto Fernando Chueca Goitia ganó el
concurso para continuar los trabajos, con la idea de armonizar el aspecto de la
catedral con el Palacio Real, de corte neoclásico.
La falta de dinero impidió que avanzara la construcción como era
deseable. Tuvieron que pasar más de 40 años hasta que un nuevo esfuerzo
financiero activó las obras a través de una fundación impulsada por Antonio
Astillero, párroco de la cripta y primer deán de la catedral, y el Cardenal
Ángel Suquía, tercer arzobispo de Madrid.
La construcción del templo dedicado a la patrona de Madrid, que
nació de la devoción y vida de piedad de una reina y que puso sus cimientos
sobre el dolor de un monarca dolido por la pérdida de su amada, concluyó con un
hecho singular.
El 15 de junio de 1993, el Papa San Juan Pablo II consagró la
catedral, en un gesto pionero, pues fue la primera vez que un Pontífice
consagraba una catedral fuera de Roma.
Por Nicolás
de Cárdenas
Fuente: ACI
