La diócesis de Zamora, una de las más despobladas de España, acaba de inaugurar una capilla de Adoración Perpetua para que el Santísimo esté expuesto sin interrupción
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| El obispo de Zamora, en la bendición inaugural de la capilla de Adoración. |
¿Qué
sentido tiene abrir una capilla que requiere de turnos presenciales,
permanentes, gratuitos y voluntarios, las 24 horas del día, los 7 días de la
semana, los 365 días al año, justo en uno de los lugares de España donde menos
población hay? Esta es la pregunta que, con toda lógica, podría plantearse
cualquiera que desconozca cómo «funciona» la Iglesia por dentro.
Y,
sin embargo, eso, justo eso, es lo que acaba de hacer la diócesis de Zamora,
una de las más despobladas de todo el territorio nacional: inaugurar la capilla de Adoración Perpetua 'Reina de la
Paz', en la que el Santísimo estará expuesto (y acompañado) de forma
ininterrumpida, cada hora, de cada día, de todo el año.
Al más puro estilo de
Abraham, «esperando contra toda esperanza», y aplicando la fórmula que dejó
escrita san Pablo en su primera carta a los Corintios –aquello de que Dios
escoge lo que parece «necio» ante el mundo, para mostrar su gloria–, el obispo
de la sede castellana ha optado por poner en el centro de la actividad
diocesana, no un punto de acción social, ni una referencia cultural, sino el
dogma matriz de la Iglesia católica: la presencia real de Jesús en la
Eucaristía, por la acción del Espíritu Santo.
La
nueva capilla ha sido ubicada, además, en la céntrica calle
Ramos Carrión, 18, en la sede del obispado de Zamora, muy cerca de la
catedral, de la plaza mayor y del parador.
«Un remanso de paz»
Durante
la inauguración de la capilla –que fue precedida de la celebración de la
Eucaristía en la iglesia de San Andrés y de una pequeña procesión eucarística
bajo palio–, el obispo de Zamora, monseñor
Fernando Valera, destacó que la capilla busca ser «un remanso de paz
abierto día y noche para cualquier persona». Sin embargo, no se trata de una
suerte de escondite para el alma, sino todo lo contrario: «porque la Adoración
no nos aleja del mundo, sino que nos llena de la mirada de Dios sobre el
mundo», apuntó el prelado zamorano.
Ante
las posibles suspicacias que la exigencia del compromiso continuo de los
voluntarios en una diócesis con población menguante, monseñor Varela recordó
que el poder de Dios «no es el poder de los
que mandan en el mundo, no es la fuerza que aplasta o que excluye: es el
poder de Dios, y el poder de Dios consiste, fundamentalmente, en la adoración,
la intercesión y el anuncio».
Asimismo,
citó el final del evangelio de san Mateo para recordar que «el Señor nos
prometió: 'Yo estoy con vosotros todos los días', y a partir de hoy, esta
capilla será el corazón latente de nuestra Iglesia zamorana, un faro encendido día y noche».
Porque
«es ahí –dijo–, postrados ante la Eucaristía, donde el contacto con el Cuerpo
de Cristo va transformando nuestra
mirada, y el contacto con la Carne de Jesús, su cuerpo eucarístico,
prepara nuestros ojos para ver con el corazón de nuestro Señor».
Además
de la adoración, también se celebrará la Eucaristía en la capilla, a las 8 de
la mañana, de lunes a domingo. Y la diócesis ya ha habilitado un apartado en su web diocesana para
que se puedan ir apuntando los adoradores voluntarios para cubrir los turnos.
José Antonio Méndez
Fuente: El Debate
