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| ALBERTO PIZZOLI | Aleteia. Dominio público |
Por la historia se sabe que la Santísima Virgen María se aparece a personas de todo el mundo y, a menudo, cuando lo hace, lo hace con elementos de la cultura local.
Nuestra Señora de Guadalupe es el ejemplo más conocido, ya que se apareció como una mestiza, una mujer de ascendencia mixta indígena y europea.
Más recientemente, cuando el papa León XIV visitó Guinea Ecuatorial, se presentó una estatua para la celebración de la misa que representaba a la Virgen María con la vestimenta típica de la población local, concretamente un paño en el que se sostiene al Niño Jesús a la espalda.
La estatua representa a Nuestra Señora de Bisila y tiene una larga historia en la zona. Bisila significa "Compasión" en la lengua fang, por lo que podría llamarse Nuestra Señora de la Compasión.
Madre Bisila
Según la tradición local, "hace mucho tiempo" (se desconoce la fecha exacta), hubo una epidemia y, entre otras afecciones, la enfermedad provocó que las mujeres quedaran estériles.
Una niña se estaba bañando en el río y, al salir, vio a una mujer de gran belleza. Se describe a la mujer con una piel negra y brillante y vestida con una larga falda de rafia. Al principio, la niña se asustó, pues pensó que estaba viendo un espíritu.
La mujer que apareció le dijo a la niña que no tuviera miedo, asegurándole que indicaría a los curanderos lo que debían hacer para sanar al pueblo.
Los curanderos siguieron las instrucciones de la mujer y la vida volvió al pueblo. Veneraron a la mujer que se les había aparecido. Más tarde, cuando los sacerdotes católicos oyeron la historia, creyeron que se trataba de la Virgen María.
El arzobispo local solicitó al Vaticano permiso para fomentar la devoción local, y este le fue concedido en 1986. En 1987 se construyeron y consagraron una capilla y una estatua, y desde entonces el pueblo de Bioko invoca a la Virgen María bajo el título de "Nuestra Señora de la Isla" o "Madre Bisila".
La estatua que se realizó representa a María como una mujer de Bioko, con la vestimenta típica y llevando al Niño Jesús a la espalda.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia
