La gloria de mi Padre
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En una de mis
caminatas por el jardín, me quedé asombrada al ver una rama de almendro a la
altura de mis ojos: ¡estaba repleta de frutos! Nunca había visto estos árboles
con tanta vitalidad, pero este año seguramente tendremos buenas almendras.
Aquel árbol no
ha hecho nada más que dar aquello para lo que ha sido creado: hacer brotar
almendrucos y llegar a dar riquísimas almendras. Ha hecho lo que está llamado a
hacer y, sin embargo, es tan admirable contemplarlo…
Al ver aquello,
el Señor me recordó una Palabra: “La gloria de mi Padre es que deis mucho
fruto” (Jn 15, 8). ¡Él se gloría al vernos fructificar! Y nosotros podemos dar
muchos frutos diferentes, pero el fruto que define nuestra esencia más profunda
es el amor. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y hemos sido
redimidos por Jesús. Él murió por nosotros, ocupando nuestro lugar, para darnos
a cambio su herencia de Hijo. Al igual que las almendras son el fruto del
almendro, nuestro fruto es el amor, porque es la semilla divina de la que hemos
brotado nosotros.
Y la realidad
es que todos damos amor. Ya dijo Jesús que amar a los que nos aman lo hacemos
todos fácilmente. Sin embargo, que demos mayor o menor fruto depende de varias
cosas: que el “árbol” esté sano, que esté “plantado” en el lugar apropiado y,
sobre todo, que sepa recibir la “luz” y el “alimento” necesarios en cada
momento.
¿Cómo está tu
corazón? ¿Qué fruto brota de tu “árbol”? ¡Tú estás llamado a dar fruto en
abundancia!
Hoy, el reto
del amor es ponerme unos minutos a los pies del Señor. Mira todas estas cosas
con Él. Entrégale tu fruto, ya sea poco o mucho, porque Él lo multiplicará;
recibe su Luz, que es la que necesitas; acoge su alimento en la Eucaristía,
para que todo tu ser se nutra y quede sano. Hoy Jesús te dice: “De mí proceden
tus frutos” (Os 14, 8).
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
01 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
