Más allá de su personalidad extraordinaria, fue también la profundidad de sus palabras lo que marcó a varias generaciones y, en particular, a las parejas
![]() |
| ©Laure-Hélène Arnauld |
El padre
François Potez, famoso sacerdote francés, falleció el 20 de mayo tras una larga
enfermedad. Deja tras de sí un rico legado, especialmente en el ámbito del
matrimonio y la espiritualidad conyugal, que ha marcado a numerosas parejas. A
continuación, presentamos cinco enseñanzas clave que solía repetir
Son pocas las
personas que dejan una huella tan profunda en quienes les rodean. El padre
François Potez -sacerdote de la diócesis de París, fallecido a la edad de 71
años- era una de ellas. Su alegría, su calidez humana y su franqueza
conmovieron a miles de fieles. Ofrecía a cada uno una presencia plena y total,
lo que explica hoy esta avalancha de testimonios de personas a las que el padre
Potez acompañó, escuchó y consoló.
Más allá de su
personalidad extraordinaria, fue también la profundidad de sus palabras lo que
marcó a varias generaciones y, en particular, a las parejas. He aquí cinco
enseñanzas clave que repetía a menudo y que plasmó en su libro Ya que
han decidido amarse.
1. El viaje
de bodas anual
"¡Si no
haces un viaje de bodas anual, se anula la garantía!"
Sin duda, este
es el consejo más práctico y fácil de poner en práctica: el viaje de bodas
anual. "Si no hacéis un viaje de novios anual, ¡se acaba la
garantía!", aseguraba. "¿Cuándo fue vuestro último viaje de
novios?", solía preguntar a las parejas con las que se encontraba. ¿El
objetivo? Mantener la fidelidad y hacer crecer el amor mutuo. Una intuición que
le venía de sus padres, fieles ellos mismos a estas citas anuales. "Salgan
al menos tres días y tres noches. Un día para callarse y descansar, un día para
hablar, un día para callarse de nuevo y amarse", aconsejaba.
2. El
matrimonio, fruto de una decisión
"No nos
casamos porque nos amamos, sino porque hemos decidido amarnos".
El matrimonio
no es el resultado de una reciprocidad de sentimientos amorosos, por muy
fuertes que sean, sino el fruto de una decisión. Y es por eso que puede
perdurar. Porque con el paso de los años, los grandes sentimientos y las
mariposas en el estómago se desvanecen. "Muchos se casan —incluso los
cristianos— diciéndose para sus adentros: '¡Ojalá que esto funcione!'",
constata el padre Potez en su libro.
"Pero eso
es poner las cosas al revés. El amor es una decisión; y, como lo hemos
decidido, haremos lo que sea necesario para que funcione. Por lo tanto, la
pregunta de si lo amo o no lo amo es una mala pregunta. La única pregunta que
vale la pena es: "¿Quiero amarlo?"
3. La
ternura y la misericordia plasmadas en gestos
"El amor
nunca actúa por obligación, sino siempre por atracción".
El padre Potez
tenía una confianza inquebrantable en "la misericordia infinita del
Señor". Y reconfortaba mucho al transmitir ese inmenso amor de Dios por la
humanidad. "La ternura de Dios no tiene límites", solía decir. Y
animaba a los matrimonios a imitar la misericordia
de Dios en su relación, sobre todo a través de los pequeños detalles
cotidianos. "La ternura —pensaba— es la delicadeza, la atención, la
dulzura del amor, que se expresan a través de gestos. Es la misericordia
traducida en gestos".
El padre
François solía preguntar con frecuencia a los hombres: "¿Cuánto tiempo
hace que no abrazas a tu mujer?". "La ternura abre al otro al amor,
lo despierta y lo dispone, lo hace receptivo", subrayaba. La misericordia
se vive también en la sexualidad, en la forma de entregarse al otro, de
exponerse. Afirmaba: "El amor nunca actúa por coacción, sino siempre por
atracción", e invitaba a los cónyuges a preguntarse: "¿Sois del amor
que se impone, o del amor que se expone?".
4. La vida
cristiana en pareja
"Un
cristiano aislado es un cristiano en peligro".
Una advertencia
que también se aplica a las parejas. "Si no están arraigados en una
parroquia o en una comunidad viva, lo que ha crecido estos últimos meses
[durante la preparación al matrimonio] corre el riesgo de perderse en poco
tiempo", escribe, aconsejando integrarse en equipo pastoral.
5. La
oración en pareja, combustible del amor conyugal
"Poco,
bien, hasta el final".
El padre Potez
describía la oración en pareja como el "combustible del amor
conyugal", el "cemento" o incluso la "columna
vertebral", para que la pareja "renazca del Espíritu cada día":
"Sin oración, es imposible amar a la altura adecuada". Una oración
que él consideraba necesaria, al tiempo que reconocía que no es fácil rezar
juntos.
Para evitar
abandonar a mitad de camino, invitaba a empezar con modestia: "Empiecen,
pues, por dedicar cinco o diez minutos al día". Puede ser simplemente una
señal de la cruz ante una puesta de sol, unos minutos en silencio ante un icono
o un Ave María recitado tomándose de la mano. Una oración breve no es una
"pequeña" oración, recordaba. Su regla de oro para una oración
exitosa: "Poco, bien, hasta el final".
Mathilde De Robien
Fuente: Aleteia
