León XIV presidió el rezo del Rosario en el Santuario de Mama Muxima, en Angola, donde ofreció un mensaje centrado en la esperanza, la paz y el compromiso social
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| Rosario en el Santuario mama Muxima presidido por el Papa León XIV |
Ante una multitud de fieles, el Pontífice destacó el valor del
Rosario como oración universal y llamó a transformar la fe en acciones
concretas a favor de los más necesitados, subrayando el papel de María como
Madre que acoge y guía a todos hacia un mundo más justo y fraterno.
En Angola Su Santidad el Papa León XIV presidió el rezo del Santo
Rosario en el Santuario de Mama Muxima y dirigió un emotivo discurso final, lleno de esperanza, compromiso social
y un fuerte llamado a la paz.
Una visita que deja huella
El paso del Papa León XIV por el Santuario de Mama Muxima no fue
solo un acto litúrgico, sino una manifestación de cercanía pastoral y un
mensaje de gran fuerza social. Su discurso unió oración y compromiso, devoción
mariana y justicia, fe y responsabilidad histórica. Desde Mama Muxima, el
Pontífice dejó una consigna clara para Angola y para el mundo: amar,
servir y construir la paz con el corazón de una Madre.
Ante una multitud de fieles, en especial jóvenes, miembros de la
Legión de María y peregrinos provenientes de diversas regiones del país, el
Pontífice destacó el valor espiritual y comunitario de esta devoción mariana,
recordando que el Rosario es una oración sencilla, antigua y universal, nacida
en la Iglesia como un camino de fe accesible para todos.
Un Rosario que impulsa a anunciar a Cristo
El Papa citó a San Juan Pablo II y su carta apostólica Rosarium
Virginis Mariae, subrayando que el Rosario conserva “la novedad de los
orígenes” del cristianismo y que empuja a los creyentes a “remar mar adentro”
para proclamar a Cristo como Señor y Salvador.
Mirando a los presentes, León XIV describió a Angola como una
“Iglesia viva y joven”, marcada por la frescura de la fe y la fuerza del
Espíritu Santo. En ese ambiente de fervor, el Papa reconoció que el santuario
de Mama Muxima ha sido durante siglos un lugar donde el pueblo angoleño ha
encontrado consuelo tanto en momentos de alegría como en tiempos de dolor y
sufrimiento.
Mama Muxima, la Madre que escucha a todos
Uno de los momentos más conmovedores del discurso fue cuando el
Pontífice habló de Mama Muxima como una Madre cercana y silenciosa que sostiene
el corazón de la Iglesia. Recordó cómo innumerables personas han acudido allí
con lágrimas, promesas y peticiones, incluso a través de cartas y mensajes
enviados desde lejos, confiando en la intercesión maternal de la Virgen.
“El Papa resaltó que Mama Muxima acoge a todos, escucha a todos y
reza por todos”, reafirmando la dimensión universal de la fe mariana y el papel
de María como refugio espiritual.
Los misterios gloriosos: destino y misión
Durante el Rosario, se meditaron los Misterios Gloriosos, que el
Santo Padre interpretó como una contemplación del destino cristiano y del
sentido de la misión evangelizadora. Señaló que Cristo resucitado venció la
muerte y mostró el camino hacia el Padre, pero que también entregó el Espíritu
Santo para fortalecer a la Iglesia en su camino.
Inspirado por el ejemplo de María, el Papa invitó a los fieles a
caminar hacia el cielo con alegría, llevando la luz del Resucitado a todos los
hermanos y hermanas que se encuentran en el camino.
El “Corazón de María” y el compromiso social
El Santo Padre hizo referencia al título popular con que los
fieles llaman al santuario: “Madre del corazón”. Explicó que se trata de un
nombre profundamente simbólico, que remite al Corazón de María: un corazón
puro, sabio y capaz de guardar los acontecimientos de Dios, como narra el
Evangelio de San Lucas.
Para León XIV, rezar el Rosario no es solo un acto devocional,
sino también un compromiso concreto con el amor y la justicia. Señaló que la
oración mariana impulsa a amar con corazón maternal y a preocuparse por el bien
de los demás, especialmente de los más pobres.
Con palabras claras, enumeró algunas necesidades urgentes:
alimentar al hambriento, cuidar al enfermo, garantizar educación a los niños y
asegurar una vejez digna para los ancianos. El Papa afirmó que María piensa en
estas realidades y llama a la Iglesia a actuar con la misma solicitud.
Los jóvenes y un gran proyecto: construir un mundo nuevo
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, León XIV destacó el
proyecto de construcción de un nuevo santuario más amplio para recibir a los
peregrinos. Sin embargo, transformó esa obra material en un mensaje espiritual:
también los jóvenes tienen un gran proyecto confiado por la Virgen, y es el de
construir un mundo mejor.
El Pontífice soñó en voz alta con una sociedad sin guerras, sin
injusticias, sin miseria ni corrupción, donde los principios del Evangelio
formen no solo los corazones, sino también las estructuras sociales y los
programas políticos, siempre orientados al bien común.
Un llamado contundente a la paz
En una de las frases más fuertes de su intervención, el Papa León
XIV proclamó:
“¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”
Este mensaje, pronunciado desde el corazón espiritual de Angola,
resonó como un llamado directo al mundo, especialmente en tiempos de
conflictos, tensiones sociales y desigualdades crecientes. Para el Pontífice,
el corazón de María es el camino para que la humanidad vuelva a aprender la
fraternidad y la paz.
“Ángeles-mensajeros” de
vida
El discurso concluyó con una invitación a salir del santuario
transformados, como “ángeles-mensajeros” que lleven al mundo la caricia de
María y la bendición de Dios. En un gesto de cercanía cultural, el Santo Padre
citó un himno local a Mama Muxima, reafirmando el vínculo espiritual profundo
entre la Virgen y el pueblo angoleño.
Finalmente, exhortó a los fieles a ofrecerlo todo a María
entregándose al servicio de los hermanos, para recibir por su intercesión la
bendición del Señor y llevarla a todos.
Patricia Ynestroza
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
