“La Pascua es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario”
| Vatican News |
Este 5 de
abril, Domingo de Resurrección, el Santo Padre presidió la Santa Misa del día
en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
En su homilía,
el Pontífice anunció que, “el Señor está vivo y permanece con nosotros” y que
“el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”, porque en
“Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado”; y además, pidió que,
“Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”.
“La Pascua es
la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es la
vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo
adversario”, esta fue la exhortación del Papa León XIV en su homilía en la
Santa Misa del día que presidió este 5 de abril, Domingo de Resurrección, en la
Plaza de San Pedro en el Vaticano.
¡Cristo ha
resucitado de entre los muertos!
Ante más de 50
mil fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro, adornada
como cada año con miles de tulipanes y otras flores, el Santo Padre dijo que,
“hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva
un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría”:
“¡Cristo ha
resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una
vida nueva!”
¡La muerte
ha sido vencida para siempre!
Este anuncio
pascual abraza el misterio de nuestra vida y el destino de la historia, afirmó
el Pontífice, y nos alcanza hasta en los abismos de la muerte, por los cuales
nos sentimos amenazados y a veces abrumados. Pero, también “nos abre a la
esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plenitud de
alegría que nada puede borrar, porque ¡la muerte ha sido vencida para siempre,
la muerte ya no tiene poder sobre nosotros!
“Este es un
mensaje que no siempre es fácil de acoger, una promesa que nos cuesta aceptar,
porque el poder de la muerte nos amenaza siempre, dentro y fuera”.
El lastre de
nuestros pecados nos impide alzar el vuelo
En este
sentido, el Papa León dijo que el poder la muerte nos amenaza dentro de
nosotros, cuando el lastre de nuestros pecados nos impide alzar el vuelo:
“Cuando las
decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas; cuando
las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir; cuando
sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados;
cuando tenemos que hacer frente a nuestra debilidad, al sufrimiento, al
cansancio de cada día, entonces nos parece haber caído en un túnel del que no
vemos la salida”.
La muerte
siempre acecha
Pero también el
poder la muerte nos amenaza fuera de nosotros, indicó el Santo Padre, porque la
muerte siempre acecha.
“La vemos
presente en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los
pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles. La vemos en la violencia,
en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a
causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro
que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y
destruye”.
En Cristo
resucitado también nosotros hemos resucitado
En esta
realidad, el Pontífice subrayó que, la Pascua del Señor nos invita a levantar
la mirada y a ensanchar el corazón. Ella sigue alimentando en nuestro espíritu
y en el camino de la historia la semilla de la victoria prometida. Nos pone en
movimiento como a María Magdalena y como a los Apóstoles, para hacernos
descubrir que el sepulcro de Jesús está vacío, y, por tanto, en cada muerte que
experimentamos hay también espacio para una nueva vida que surge.
“El Señor
está vivo y permanece con nosotros. A través de resquicios de resurrección que
se abren paso en la oscuridad, Él entrega nuestro corazón a la esperanza que
nos sostiene: el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida.
Estamos orientados de una vez y para siempre hacia la plenitud, porque en
Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado”.
La
resurrección de Cristo no es algo del pasado
Y citando las
palabras conmovedoras del Papa Francisco, en su primera Exhortación
apostólica, Evangelii gaudium, León XIV dijo que, la resurrección
de Cristo no es algo del pasado; sino que, entraña una fuerza de vida que ha
penetrado el mundo.
«Donde
parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la
resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios
no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no
ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a
brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto» (EG 276).
La Pascua es
la nueva creación obrada por el Señor Resucitado
Es por ello,
que el Santo Padre afirmó que, la Pascua del Señor nos da esta esperanza,
recordándonos que en Cristo resucitado una nueva creación es posible cada día.
Así nos lo dice el Evangelio proclamado hoy, que sitúa el acontecimiento de la
resurrección de manera precisa: «El primer día de la semana» (Jn 20,1). El día
de la resurrección de Cristo nos remite así a la creación, a aquel primer día
en el que Dios creó el mundo, y nos anuncia, al mismo tiempo, que una vida
nueva, más fuerte que la muerte, está ahora brotando para la humanidad.
“La Pascua
es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es
la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo
adversario”.
Hoy
necesitamos este canto de esperanza
Finalmente, el
Papa León XIV dijo que, hoy necesitamos este canto de esperanza. Y somos
nosotros, resucitados con Cristo, quienes debemos llevarlo por las calles del
mundo.
“Corramos,
pues, como María Magdalena, anunciémoslo a todos; llevemos con nuestra vida la
alegría de la resurrección, para que allí donde aún se cierne el espectro de la
muerte, pueda resplandecer la luz de la vida”.
Renato
Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News