Para los católicos y protestantes, este año la Pascua se celebra el 5 de abril. En cambio, la Pascua Ortodoxa se celebra el 12 de abril, una semana después
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| Pascua | Crédito: Shutterstock / Vivida Photo PC |
La Pascua es la
celebración central del cristianismo, pero, paradójicamente, no todas las
confesiones cristianas la conmemoran el mismo día. La diferencia de fechas se
debe principalmente a cuestiones astronómicas y de calendario que han
evolucionado a lo largo de la historia.
Según explica
la priora del Monasterio de la Conversión de las Hermanas Agustinas de Madrid,
Carolina Blázquez, “la Pascua cristiana se celebra en relación con la Pascua
judía”, ya que la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús ocurrieron
históricamente en esa festividad. La Pascua judía tiene lugar el 14 de Nisán,
un mes del calendario hebreo que sigue un ciclo lunar y cuya fecha varía entre
marzo y abril.
En 2025 hubo
una coincidencia histórica y todos los cristianos celebraron el 20 de abril la
Pascua. Sin embargo, este año las fechas vuelven a separarse debido a los
diferentes calendarios —gregoriano y juliano— que utilizan las iglesias de
Occidente y Oriente. Para los católicos y protestantes, este año la Pascua se
celebra el 5 de abril. En cambio, la Pascua Ortodoxa se celebra el 12 de abril,
una semana después.
Para calcular
la fecha de la Pascua cristiana, los primeros cristianos intentaron determinar
el equinoccio de primavera, estableciendo como referencia el 21 de marzo. Sin
embargo, “esto no siempre se corresponde con la realidad astronómica, ya que
varía algunos días”, explica Blázquez. Esta incertidumbre llevó a que hayan
existido tradicionalmente dos criterios para fijar la fecha de la Pascua, lo
que generó discrepancias entre las distintas tradiciones cristianas.
El cisma del
calendario
El Concilio de
Nicea, celebrado en el año 325, intentó unificar con un único criterio el
cálculo de la fecha pascual, estableciendo el domingo posterior a la primera
luna llena tras el equinoccio de primavera.
Ese primer
concilio ecuménico, es decir la primera reunión de obispos cristianos celebrada
en Nicea (hoy İznik, en Turquía), también puso las bases para llegar a un
consenso en la Iglesia a través de una asamblea que representara a toda la
cristiandad. Además “se llegó a un acuerdo común y durante 1.300 años se
celebró la Pascua de forma conjunta”.
No obstante, en
el siglo XVI, la reforma del calendario introducida por el Papa Gregorio XIII
marcó una nueva división entre las iglesias cristianas.
“Antes se
seguía el calendario juliano, impuesto por el imperio Romano pero, con el paso
de los años, por imprecisiones en la medición astronómica había acumulado un
desfase de 10 días con respecto a los ciclos reales de la luna”, explica la
también profesora asociada de la Universidad española de San Dámaso.
Para corregir
este problema, el calendario gregoriano ajustó la medición del tiempo,
eliminando el desfase que se había acumulado hasta ese momento.
Sin embargo,
las iglesias ortodoxas, aunque con el tiempo adoptaron el calendario gregoriano
para las cuestiones civiles y organizativas del día a día, “siguen utilizando
el calendario juliano para fijar las fechas litúrgicas”, explica Blázquez. “Por
eso, hay un desfase que actualmente es de unos 13 días entre ambas
tradiciones”, detalla la experta.
Por este
motivo, los católicos y protestantes celebran la Pascua según el calendario
gregoriano, mientras que los ortodoxos lo hacen siguiendo el juliano.
Un obstáculo
para la unidad cristiana
La división en
la fecha de la Pascua es vista por muchos como un problema ecuménico. El Papa
Francisco expresó en varias ocasiones la necesidad de unificarla. En una
declaración pública en la Basílica de Letrán, llegó a decir que, si se sigue el
criterio ortodoxo sin ajustes, “va a llegar un momento en que celebraremos la
Pascua en agosto”.
En todo caso,
los especialistas respondieron que esto no ocurrirá hasta dentro de unos 400
años, pero la afirmación del Papa argentino puso en evidencia el desfase
creciente para los ortodoxos, que siguen usando para las cuestiones litúrgicas
el calendario juliano.
En el ámbito
ecuménico, han nacido varias propuestas para zanjar esta cuestión. “Los
ortodoxos proponen basarse exclusivamente en el dato astronómico, sin seguir ni
el calendario juliano ni el gregoriano”, explica Blázquez. Esto implicaría
calcular cada año el equinoccio de primavera en función del meridiano de
Jerusalén, dado que “Jesús murió en Jerusalén y ese sería un criterio
unificador”.
Sin embargo, la
propuesta actual lanzada en vía no oficial por el Papa Francisco sugiere fijar
una fecha estable para la Pascua, por ejemplo, el segundo domingo de abril. En
este sentido, Blázquez advierte que “para los ortodoxos, la vinculación con los
ciclos astronómicos es muy importante, ya que la liturgia pascual está
estrechamente relacionada con la luna llena y el simbolismo de la luz venciendo
a las tinieblas”.
¿Un futuro
con una Pascua común?
Más allá de las
cuestiones astronómicas y calendáricas, unificar la fecha de la Pascua
supondría un gran avance en el camino hacia la unidad de los cristianos.
Blázquez destaca que “cuando se hizo el cambio al calendario gregoriano en el
siglo XVI, ya existía la división entre Oriente y Occidente, por lo que los
ortodoxos no participaron en la decisión”.
Hoy, sin
embargo, un acuerdo común sería un signo de reconciliación. “El Papa Francisco
insiste con razón en que celebrar la Pascua en distintas fechas es un
antitestimonio”, explica Blázquez.
Y añade: “Qué
gran testimonio sería que, cuando cada cristiano del mundo esté en su
parroquia, en su monasterio o en su casa celebrando la Resurrección, sepa que
todos los cristianos del mundo lo están haciendo al mismo tiempo”.
Por Victoria
Cardiel
Fuente: ACI Prensa
