En el mensaje para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, León XIV anima a redescubrir el valor de la contemplación e interioridad: “Dios habita en nuestro corazón; la vocación es un diálogo íntimo con Él”
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| El Papa León XIV en celebración eucarística (@VATICAN MEDIA) |
“El descubrimiento interior del don de
Dios” es el mensaje del Santo Padre para la 63 Jornada Mundial de Oración por
las Vocaciones que se celebra el IV domingo de Pascua, “domingo del buen
Pastor” 26 de abril de 2026. “Es un momento de gracia para compartir algunas
reflexiones sobre la dimensión interior de la vocación”, dice León XIV.
En su mensaje el Pontífice reflexiona sobre el valor de la
contemplación y la interioridad, para escuchar y atender al llamado
vocacional desde la relación cercana con Dios en la vida cotidiana. Como un
camino que refleje la belleza de Cristo, partiendo del conocimiento mutuo, la
confianza, hasta la maduración de una respuesta plena.
El cuidado de la interioridad
El Papa urge la necesidad de cultivar de
la interioridad en la vida cristiana para ser reflejo de Jesús «pastor bello» (ὁ
ποιμὴν ὁ καλός) (Jn 10,11). “Para conocer esta belleza no son suficientes los
ojos del cuerpo o criterios estéticos; se necesita contemplación e
interioridad”, se lee en el mensaje.
“Dicha relación -escribe el Papa- se
construye en la oración y en el silencio y, si se cultiva, nos abre a la
posibilidad de acoger y vivir el don de la vocación, que nunca es una
imposición o un esquema prefijado al que simplemente hay que adherir, sino un
proyecto de amor y de felicidad. En la pastoral vocacional y en el compromiso
siempre nuevo de la evangelización es urgente volver a partir del cuidado de la
interioridad”.
Llamados a conocer a Dios
Para fortalecer esa interioridad en la
vocación el Papa León XIV reflexiona sobre el conocimiento mutuo: “estamos
llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de la Palabra,
de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a
las hermanas”.
“Dios habita en nuestro corazón; la
vocación es un diálogo íntimo con Él, que nos llama —a pesar del ruido en
ocasiones ensordecedor del mundo— y nos invita a responder con verdadera
alegría y generosidad”.
El Papa exhorta a los jóvenes a escuchar
la voz del Señor, “que los invita a vivir una vida plena, realizada, haciendo
fructificar los propios talentos (cf. Mt 25,14-30) y clavando en la cruz
gloriosa de Cristo los propios límites y debilidades”.
Un continuo confiar
Y de la experiencia y conocimiento de
Dios, precisa el Papa que “nace la confianza, actitud que es hija de la fe,
esencial tanto para acoger la vocación como para perseverar en ella. La vida,
en efecto, se revela como un continuo confiar y encomendarse al Señor, aun
cuando sus planes cambien los nuestros”.
Recuerda también las enseñanzas del
reciente Jubileo de la Esperanza, “es necesario cultivar una confianza firme y
estable en las promesas de Dios, sin ceder nunca a la desesperación, superando
miedos e incertidumbres, con la certeza de que el Resucitado es Señor de la
historia del mundo y de nuestra historia personal”.
Proceso de maduración
Finalmente señala el Pontífice la
importancia de la maduración de una respuesta al llamado vocacional, ya que “la
vocación, en efecto, no es una meta estática, sino un proceso dinámico de
maduración, favorecido por la intimidad con el Señor”, dice.
Para esa maduración, reitera la
importancia de “tener un buen guía espiritual que acompañe el descubrimiento y
el desarrollo de nuestra vocación. Qué importantes son el discernimiento y el
seguimiento a la luz del Espíritu Santo, para que una vocación pueda realizarse
en toda su belleza”.
Concluye el Papa León XIV animando a cultivar la relación personal con Dios a través de la oración cotidiana y la meditación de la Palabra. “Deténganse, escuchen, confíen; de ese modo, el don de su vocación madurará, los hará felices y dará frutos abundantes para la Iglesia y para el mundo”.
Johan Pacheco
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
