En su alocución desde el balcón del Palacio Apostólico, el Pontífice recordó que en Italia este domingo 1 de febrero se conmemora la “Jornada Nacional de las Víctimas Civiles de Guerras y Conflictos en el Mundo”.
En este contexto, el Santo Padre lamentó que cada día "se
registran víctimas civiles de acciones armadas que violan la moral y el
derecho" y subrayó que “los muertos y heridos de ayer y de hoy serán
verdaderamente honrados cuando se ponga fin a esta intolerable injusticia”.
Asimismo, el Papa pidió oraciones por las "numerosas
víctimas" del derrumbe en una mina en el Norte de Kivu, en la República
Democrática del Congo.
Según las informaciones de medios internacionales, más de 200
personas fallecieron este miércoles en el noreste de la República Democrática
del Congo (RDC) tras el derrumbe de una mina de coltán. El accidente se produjo
de madrugada después de que las intensas lluvias provocaran un deslizamiento de
tierras y el colapso de la colina donde se encontraba una de las minas de
Rubaya.
“Aseguro mi oración por las numerosas víctimas del derrumbe en
una mina en el Norte de Kivu, en la República Democrática del Congo. ¡Que el
Señor sostenga a este pueblo que sufre tanto!”, señaló el Pontífice, refiriéndose
a la tragedia minera en esa región.
Asimismo, el Papa pidió oraciones por los fallecidos y por
quienes sufren a causa de las tormentas que han azotado Portugal y el sur de
Italia, y recordó a las poblaciones de Mozambique afectadas por inundaciones.
Por último, el Pontífice hizo referencia a los próximos Juegos
Olímpicos y Paralímpicos de Invierno en Milán-Cortina, deseando éxito a los
organizadores y a todos los atletas.
“Estas grandes manifestaciones deportivas constituyen un fuerte
mensaje de fraternidad y reavivan la esperanza en un mundo en paz”, afirmó,
recordando el sentido de la tregua olímpica y haciendo un llamado a los líderes
a aprovechar la ocasión para gestos concretos de distensión y diálogo.
Por Victoria Cardiel
Fuente: ACI
