En la Misa con los cardenales reunidos en Consistorio extraordinario, el Papa subrayó el amor fraterno, la escucha y la corresponsabilidad como claves del caminar eclesial
En la mañana de
este jueves 8 de enero de 2026 a las 7:25, el Papa León XIV presidió la Santa
Misa por la Iglesia con los cardenales reunidos en Consistorio extraordinario
en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro. De este modo, comenzó el
segundo y último día del encuentro.
En su homilía,
tras la proclamación del Evangelio según san Marcos en el que se narra la
multiplicación de los panes y de los peces, el Pontífice situó la celebración
en el horizonte del amor, del discernimiento y del servicio común a la Iglesia
y a la humanidad.
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EL TEXTO INTEGRAL DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL
El Santo Padre
partió de la exhortación de la Primera Carta de san Juan: “Queridos míos,
amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios”, afirmando que
el Consistorio es “un momento de gracia en el que expresamos nuestra unión al
servicio de la Iglesia”. Desde esta perspectiva, invitó a vivir el encuentro no
como un acto funcional, sino como una experiencia espiritual compartida.
“Detenerse para
orar, escuchar y reflexionar”
Reflexionando
sobre el significado del término Consistorium, el Sucesor de Pedro
explicó que puede entenderse a partir del verbo consistere, es
decir, “detenerse”. “Todos nosotros nos hemos detenido para estar aquí”,
afirmó, destacando que esta pausa implica haber suspendido actividades y
compromisos para “discernir juntos lo que el Señor nos pide por el bien de su
Pueblo”.
En un contexto
social marcado por la prisa, el Papa señaló que este gesto recuerda “la
importancia, en cada trayecto de la vida, de detenerse para orar, escuchar y
reflexionar”, evitando así el riesgo de “correr a ciegas o dar golpes en el
aire”.
“No estamos
aquí para promover agendas”
El Pontífice
fue claro al indicar el sentido del encuentro: “No estamos aquí para promover
agendas -personales o grupales-, sino para confiar nuestros proyectos e
inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera”. Un
discernimiento, añadió, que solo puede venir del Señor y que orienta la vida y
la misión de la Iglesia.
En el corazón
de la celebración eucarística, el Obispo de Roma invitó a los cardenales a
ofrecerlo todo: “Pongamos todos nuestros deseos y pensamientos sobre el altar,
junto con el don de nuestra vida”. Solo así, explicó, podrán ser “purificados,
iluminados y transformados” por la gracia, para aprender a escuchar la voz de
Dios y acogerse mutuamente como don.
“No un equipo
de expertos, sino una comunidad de fe”
El Papa recordó
que el Colegio Cardenalicio, aun siendo rico en capacidades y dones, “no está
llamado a ser, en primer lugar, un equipo de expertos, sino una comunidad de
fe”. En ella, los dones ofrecidos al Señor y devueltos por Él están llamados a
dar fruto según su Providencia, en una lógica de comunión y servicio.
El “detenerse”
propio del Consistorio fue definido por León XIV como “un gran acto de amor -a
Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo-”. Un acto que se
concreta en la oración, el silencio, la escucha recíproca y el hacerse voz de
las comunidades confiadas al cuidado pastoral de los cardenales.
“Denles de
comer ustedes mismos”
Al mirar los
desafíos del mundo actual, el Santo Padre reconoció que la Iglesia puede
sentirse insuficiente ante “una humanidad hambrienta de bien y de paz”. Sin
embargo, retomando las palabras de Jesús, recordó que siempre es posible,
juntos, encontrar los dones necesarios: “La Providencia nunca hace faltar los
‘cinco panes y los dos peces’ cuando sus hijos piden ayuda”.
En la parte
final de la homilía, León XIV expresó su gratitud a los cardenales por el
servicio que prestan a la Iglesia, subrayando la responsabilidad compartida con
el Sucesor de Pedro. “Siento la necesidad de contar con ustedes”, afirmó,
encomendando finalmente el trabajo y la misión común al Señor con palabras de
san Agustín, en una actitud de confianza y humildad ante Dios.
Sebastián
Sansón Ferrari
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
