En cadena
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ya se acerca la
fiesta de san Blas, titular de nuestro monasterio. Durante estos días hemos
preparado un detalle novedoso para ese día. Lo pasamos genial: nos pusimos en
una enorme mesa y montamos una cadena en la que cada una hacía una cosa y se lo
pasaba a la siguiente, y las últimas cerraban el paquete.
Observaba que,
si cada una hacía su parte y se lo entregaba bien a la siguiente, la cadena
funcionaba de maravilla. La clave estaba… ¡en mirar por el otro!
Nuestro día a
día está lleno de esas “tareas encadenadas”, en las que influye muchísimo lo
que aporta cada uno. Sin embargo, también a diario se presenta un escollo: no
siempre nos salen las cosas “bien”, y mucho menos “perfectas”; o quizá uno
piensa que lo ha hecho muy bien y, sin embargo, otra persona hubiera realizado
eso mismo de una manera totalmente distinta… Y es que el Señor nos ha creado a
cada uno de forma única.
Pero para Él lo
importante no es el resultado, sino el amor que brota de un corazón sencillo.
Me resulta impresionante cómo san Pablo llega a decir: “Si tuviera fe como para
mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada” (1 Co 13,3).
Y es que el
Señor ya ha derramado su Amor en nuestros corazones con el Espíritu Santo, y lo
nuestro es no poner impedimentos para que eso que hemos recibido podamos
expresarlo hacia afuera. Y aunque muchas veces experimentamos que el egoísmo
pretende cerrarnos a los demás, el Señor es más fuerte. Solo así, entregándole
esos frenos de nuestra vida, va sucediendo su Salvación en nosotros. ¡Cómo nos
alegra a todos experimentar un solo momento en el que hemos podido amar! Es su
Resurrección en nosotros.
Hoy el reto del
amor es dejar que suceda Cristo en mí. Que nuestra intención sea amar. Y así,
cuando asome esa debilidad, se la entreguemos al Señor mil veces, para que su
Salvación nos vaya transformando.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
31 enero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
