La música y el canto ofrecen una forma privilegiada de meditar sobre el nacimiento de Cristo, permitiendo a los fieles conectarse tanto con su razón como con sus sentimientos
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| Concierto de Navidad con la presencia del Papa León XIV (@Vatican Media) |
En su saludo a
los participantes en el Concierto de Navidad de la Capilla Musical Sixtina,
León XIV invita a reflexionar sobre quienes han vivido las fiestas «sin luces,
sin música», deseando que el silencio de los «pequeños» sea iluminado por un
futuro de justicia.
El Papa León
XIV dirigió un saludo este sábado 3 de enero de 2026 a los participantes en el
Concierto de Navidad de la Capilla Musical Sixtina, que se celebró en la
Capilla Sixtina del Palacio Apostólico. Agradeció la profunda repercusión
espiritual que la música y el canto han tenido en los presentes, destacando que
este arte es un lenguaje que va más allá de la mente y llega directamente al
corazón.
En su
alocución, el Santo Padre expresó su gratitud a los miembros de la Capilla
Sixtina, en particular al maestro director Mons. Marcos Pavan y al maestro de
los Pueri, Michele Marinelli, por su dedicación. Actualmente, el coro está
compuesto por 24 cantantes adultos y unos 30 cantantes infantiles, los Pueri
Cantores, que constituyen la sección de voces blancas. La Capilla forma parte
de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice como lugar
específico de servicio a las funciones litúrgicas papales, y su responsable es
el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias.
Asimismo,
recordó que, como cada año, la música y el canto ofrecen una forma privilegiada
de meditar sobre el nacimiento de Cristo, permitiendo a los fieles conectarse
tanto con su razón como con sus sentimientos.
"No hay
Navidad sin villancicos", afirmó el Papa, subrayando que los villancicos
son una tradición universal que une a personas de todas las lenguas y culturas.
Recordó también que, según el Evangelio, la primera "música" en la
noche del nacimiento de Jesús fue el canto de los ángeles: "Gloria a Dios
en el cielo y paz en la tierra" (cf. Lc 2,13-14), lo que convierte la
música en una forma de expresión divina.
El Papa se
preguntó: "¿Quiénes fueron los espectadores y testigos de aquel primer
«concierto de Navidad»?". Y prosiguió diciendo: "Fueron, como
sabemos, algunos pastores de Belén que, después de ver al Niño en el pesebre,
junto con María y José, regresaron alabando y dando gracias a Dios (cf. Lc
2,20)". "Y me gusta pensar -acotó-, que lo hicieron también cantando
y tal vez tocando alguna flauta rudimentaria".
Además, resaltó
la importancia del silencio interior de la Virgen María, quien fue testigo del
misterio de la Navidad en su corazón. "Aprendamos de ella a escuchar en el
silencio la voz del Señor", invitó el Sucesor de Pedro, llamando a vivir con
fidelidad el plan divino.
Estas imágenes
musicales reflejan el amor del Papa León por la música en la oración, una
devoción que resulta evidente para todos los que le han oído cantar sus
oraciones. La tarde de hoy no fue una excepción, cuando invitó a todos
los presentes a unirse a él para cantar el Padrenuestro en latín, y así lo
hicieron.
Finalmente,
Prevost exteriorizó su voluntad de dedicar este concierto a los niños que,
"en muchas partes del mundo, han vivido esta Navidad sin luces, sin
música, sin siquiera lo necesario para la dignidad humana, y sin paz".
"Que el Señor, al que hemos querido elevar esta noche nuestros cánticos de
alabanza, escuche el gemido silencioso de estos pequeños y conceda al mundo,
por intercesión de la Virgen María, justicia y paz".
Al concluir, el
Santo Padre agradeció nuevamente a la Capilla Sixtina y deseó a todos los
presentes un feliz y bendecido año nuevo, impartiéndoles complacido la
Bendición Apostólica.
Sebastián Sansón Ferrari
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
