Las catedrales de todo el país se convirtieron durante la festividad de la Sagrada Familia en verdaderas capitales de la acción de gracias, donde obispos y fieles se unieron para celebrar los frutos de un año dedicado a la esperanza
![]() |
| Archidiócesis de Valencia |
Durante el día
de ayer, las diócesis españolas vivieron un momento histórico con la clausura
del Año Jubilar 2025, coincidiendo con la fiesta de la Sagrada Familia y entre
firmes llamamientos a defender la dignidad de la vida frente al aborto, en el
día de los Santos Inocentes. Las catedrales de todo el país se convirtieron
durante esta efeméride en verdaderas capitales de la acción de gracias, donde
obispos y fieles se unieron para celebrar los frutos de un año dedicado a la
esperanza, recordando que, aunque las Puertas Santas se cierren, la nueva
alianza y el compromiso cristiano permanece abierto.
Madrid: una
llamada a «levantarse» y custodiar la vida
En la Catedral
de la Almudena, el cardenal José Cobo presidió una emotiva ceremonia ante una
multitud que representaba a los más de 2 millones de peregrinos que han pasado
por el templo durante todo el año. En su homilía, el arzobispo de Madrid
proclamó que la fe debe traducirse en acción, especialmente en momentos de
incertidumbre, pues «la fe no elimina la noche, pero abre camino en medio de
ella». Asimismo, recordó que el verdadero sentido del Jubileo no reside en las
cifras, sino en la capacidad de la Iglesia para ser una «familia de familias»
que no deja a nadie solo y concluyó con una invitación a la esperanza activa:
«Levantarse no es ver la salida abierta, sino custodiar la vida», indicó.
Valladolid:
relaciones auténticas y apertura a la vida
Desde la
archidiócesis de Valladolid, monseñor Luis Argüello vinculó el cierre del Año
Santo con el inicio de un nuevo año jubilar diocesano dedicado a la santidad en
2026. El arzobispo hizo una defensa férrea de la familia y la transmisión de la
vida, citando la bula de convocatoria del papa Francisco. El presidente de la
Conferencia Episcopal Española advirtió sobre las distorsiones modernas de la
paternidad, señalando que «uno de los errores de la vida moderna, de la
comprensión de la familia hoy, es la pretensión de que los padres y los hijos
sean amigos», defendiendo en su lugar una relación de amor y respeto
asimétrico. Así las cosas, su mensaje final fue un envío misionero: «Levántate,
acoge a los que están a tu lado y camina hacia el Cielo, cantando por los
caminos la gloria de Dios».
Barcelona:
Nazaret como modelo de comunidad
En la capital
catalana, el cardenal Juan José Omella presidió la clausura diocesana en la
catedral, coincidiendo también con el cierre del plan pastoral local. El
arzobispo centró su mensaje en la familia de Nazaret como la «primera piedra de
la sociedad» y escuela de valores, destacando la importancia de contemplar el
hogar de Jesús para aprender a vivir sin privilegios. Y no pudo sino señalar
que la Basílica de la Sagrada Familia es un recordatorio físico de este modelo.
Por último, pidió que los hogares cristianos sean «germen de paz, de amor y de
solidaridad», para construir una Iglesia más acogedora y comprometida con los
más pobres.
Getafe: «La
esperanza no se clausura»
Monseñor Ginés
García Beltrán ofreció una profunda reflexión en la Catedral de Santa María
Magdalena, centrada en la naturaleza misma de la virtud teologal. El obispo de
Getafe aclaró que la esperanza no es un optimismo ingenuo, sino una certeza
fundada en el amor de Dios. Y, con gran contundencia, declaró: «La esperanza no
se clausura. No termina con un año litúrgico. La esperanza es vocación, llamada
permanente». Además, humanizó esta virtud al afirmar que «la esperanza
cristiana no es una idea: es un niño, es una madre, es un carpintero justo».
Valencia:
comunión frente a la cultura del descarte
En Valencia, el
arzobispo Enrique Benavent presidió una acción de gracias marcada por la
caridad, destinando los frutos del Jubileo a ayudar a los vulnerables, enfermos
mentales y familias en dificultades. Benavent advirtió sobre los peligros de la
división: «En comunión podemos vivir una Iglesia esperanzada a pesar de las
dificultades. Cuando se rompe la comunión, se mata la esperanza en la Iglesia».
Y concluyó haciendo un llamamiento a la coherencia social, denunciando el drama
del aborto, ya que «vivimos en un mundo en el que se matan demasiadas
esperanzas; también nosotros cuando aceptamos como normal la eliminación de las
vidas más frágiles».
Sevilla:
peregrinos hacia un nuevo comienzo
Finalmente, en
la Catedral de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses animó a los fieles a
no detenerse tras el cierre de la Puerta Santa. El arzobispo hispalense
insistió en la necesidad de perseverar como «peregrinos de esperanza»,
entendiendo que el fin de las celebraciones jubilares debe ser, en realidad, un
nuevo comienzo para la vida cristiana en la archidiócesis.
Por Luís Rivas
Fuente: Ecclesia
