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| Santa Misa presidida por el Papa León XIV en el Wolkswagen Arena (@Vatican Media) |
Tiempo de gracias para prepararnos a la Navidad
En
su homilía, el Santo Padre, señaló que esta Santa Misa se celebra en la víspera
del día en que la Iglesia recuerda a san Andrés, apóstol y patrono de esta
tierra. Y al mismo tiempo al inicio del Adviento, tiempo que nos ayuda a
prepararnos a rememorar, en Navidad, el misterio de Jesús, Hijo de Dios,
«engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre», como declararon
solemnemente hace 1700 años los Padres reunidos en el Concilio de Nicea.
“En este contexto,
la liturgia nos propone, en la primera lectura (cf. Is 2,1-5), una de las
páginas más bellas del libro del profeta Isaías, donde resuena la invitación
dirigida a todos los pueblos a subir al monte del Señor (cf. v. 3), lugar de
luz y de paz”.
La alegría del bien es contagiosa
A
partir de la profecía de Isaías, el Obispo de Roma, propuso meditar sobre
nuestro ser Iglesia, deteniéndonos en algunas imágenes contenidas en ese texto.
La primera imagen sobre la que se detuvo el Pontífice fue la del “monte elevado
sobre la cima de los montes” (cf. Is 2,2). Que nos recuerda que los frutos de
la acción de Dios en nuestra vida no son un don sólo para nosotros, sino para
todos.
“La belleza
de Sión, ciudad en la montaña, símbolo de una comunidad renacida en la
fidelidad que es signo de luz para hombres y mujeres de cualquier origen, nos
recuerda que la alegría del bien es contagiosa. Encontramos confirmación de
ello en la vida de muchos santos. San Pedro conoce a Jesús gracias al
entusiasmo de su hermano Andrés (cf. Jn 1,40-42), quien, a su vez, junto con el
apóstol Juan, es llevado al Señor por el celo de Juan el Bautista. San Agustín,
siglos más tarde, llega a Cristo gracias a la ardiente predicación de san
Ambrosio, y así muchos otros”.
Vistámonos con la armadura de la luz
De
ahí que, el Papa León exhortó que, si realmente queremos ayudar a las personas
con las que nos encontramos, vigilemos sobre nosotros mismos, como nos
recomienda el Evangelio (cf. Mt 24,42); cultivemos nuestra fe con la oración y
los sacramentos, vivámosla coherentemente en la caridad, desechemos —como nos
ha dicho san Pablo en la segunda lectura— las obras de las tinieblas y
vistámonos con la armadura de la luz (cf. Rm 13,12).
“El Señor, a
quien aguardamos glorioso al final de los tiempos, viene cada día a llamar a
nuestra puerta. Estemos preparados (cf. Mt 24,44) con el compromiso sincero de
una vida buena, como nos enseñan los numerosos modelos de santidad de los que
es rica la historia de esta tierra”.
Un mundo en el que reina la paz
La
segunda imagen que propuso el Santo Padre para la meditación fue la de un mundo
en el que reina la paz. Sobre esto, el Papa dijo: ¡Con qué urgencia percibimos
hoy esta llamada! ¡Cuánta necesidad de paz, de unidad y de reconciliación hay a
nuestro alrededor, y también en nosotros y entre nosotros! Y se preguntó: ¿Cómo
podemos contribuir a responder a esta exigencia? Para responder, nos ayudamos
del “logotipo” de este viaje, en el que uno de los símbolos elegidos es el
puente.
“Puede
hacernos pensar también en el famoso gran viaducto que, en esta ciudad,
cruzando el Estrecho del Bósforo, une dos continentes: Asia y Europa. Con el
tiempo, se han añadido otros dos pasos, de modo que actualmente hay tres puntos
de unión entre las dos orillas. Tres grandes estructuras de comunicación,
intercambio y encuentro; imponentes a la vista, pero tan pequeñas y frágiles si
se comparan con los inmensos territorios que conectan”.
La unidad en tres niveles
A
partir de esta triple extensión podemos pensar en la importancia de nuestros
esfuerzos comunes por la unidad en tres niveles, precisó el Pontífice: dentro
de la comunidad, en las relaciones ecuménicas con los miembros de otras
confesiones cristianas y en el encuentro con los hermanos y hermanas que
pertenecen a otras religiones.
Ante
todo, como decía, dentro de esta Iglesia están presentes cuatro tradiciones
litúrgicas diferentes —la latina, la armenia, la caldea y la siríaca—, cada una
de las cuales aporta su propia riqueza espiritual, histórica y de experiencia
eclesial.
“Con la
mirada puesta en el monte de la promesa, imagen de la Jerusalén celestial, que
es nuestra meta y madre (cf. Ga 4,26), pongamos entonces todo nuestro empeño en
favorecer y fortalecer los lazos que nos unen, para enriquecernos mutuamente y
ser, ante el mundo, un signo creíble del amor universal e infinito del Señor”.
Un
segundo vínculo de comunión que nos sugiere esta liturgia es el ecuménico. Lo
atestigua también la participación de los Representantes de otras confesiones,
que saludo con vivo aprecio.
“Por eso,
mientras pedimos, con las palabras del Papa Juan, que «se realice el gran
misterio de aquella unidad que con ardiente plegaria invocó Jesús al Padre
celestial, estando inminente su sacrificio» (Discurso de apertura del Concilio
Ecuménico Vaticano II, 11 octubre 1962, 8.2), renovamos hoy nuestro “sí” a la
unidad, «que todos sean uno» (Jn 17,21), «ut unum sint»”.
Un tercer vínculo al que nos remite
la Palabra de Dios es el que nos une a los miembros de comunidades no
cristianas. Vivimos en un mundo en el que, con demasiada frecuencia, la
religión se utiliza para justificar guerras y atrocidades.
“Por eso
queremos caminar juntos, valorando lo que nos une, derribando los muros del
prejuicio y la desconfianza, favoreciendo el conocimiento y la estima mutua,
para dar a todos un fuerte mensaje de esperanza y una invitación a convertirse
en ‘artífices de la paz’ (cf. Mt 5,9)”.
Caminar
juntos y poder encontrarnos todos
Finalmente,
el Papa León invitó a hacer de estos valores nuestros propósitos para el tiempo
de Adviento y, más aún, para nuestra vida, tanto personal como comunitaria.
“Que
nuestros pasos se muevan como sobre un puente que une la tierra con el cielo y
que el Señor ha tendido para nosotros. Mantengamos siempre la mirada fija en
sus orillas, para amar con todo el corazón a Dios y a los hermanos, para
caminar juntos y poder encontrarnos todos, algún día, en la casa del Padre”.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
