El Papa León XIV y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I firmaron hoy una Declaración Conjunta en Estambul en la que reafirman su compromiso con el camino hacia la plena comunión
| Firma de la Declaración Conjunta de el Papa León y Bartolomé (@Vatican Media) |
El texto
rechaza enérgicamente cualquier uso de la religión para justificar la violencia
y hace un llamamiento a la paz, al diálogo y al testimonio cristiano
compartido.
En el tercer
día de su visita apostólica a Turquía, el Papa León XIV se desplazó a la
Iglesia Patriarcal de San Jorge en Estambul, donde se unió al Patriarca
Ecuménico Bartolomé I para la recitación solemne de la Doxología y la firma de
una Declaración
Conjunta que reafirma su compromiso compartido con el camino hacia
la plena comunión restaurada e indica como objetivo de la unidad la
contribución a la construcción de la paz.
La meta de
la unidad cristiana incluye el objetivo de contribuir de manera fundamental y
vivificante a la paz entre todos los pueblos. Juntos elevamos fervientemente
nuestras voces para invocar el don de la paz de Dios sobre nuestro mundo.
La Declaración
inicia con el agradecimiento del Papa León y del Patriarca Bartolomé al Padre
Misericordioso “por el don de este encuentro fraternal” que tuvo lugar en la
víspera de la fiesta de san Andrés, “el primero que fue llamado a ser apóstol,
hermano del apóstol Pedro y patrono del Patriarcado Ecuménico”.
“Siguiendo
el ejemplo de nuestros venerables predecesores y atendiendo a la voluntad de
nuestro Señor Jesucristo – afirman – continuamos caminando con firme
determinación por la vía del diálogo, en el amor y en la verdad, hacia la
anhelada restauración de la plena comunión entre nuestras Iglesias hermanas”.
“Conscientes de
que la unidad de los cristianos no es simplemente resultado del esfuerzo
humano, sino un don que viene de lo alto” invitan a todos los miembros de
“nuestras Iglesias —clérigos, monjes, personas consagradas y fieles laicos— a
buscar sinceramente el cumplimiento de la oración que Jesucristo dirigió al
Padre: «Que todos sean uno…. para que el mundo crea».
Nicea,
impulso a estar abiertos al Espíritu
La Declaración
reflexiona acerca del 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico de Nicea,
“un momento extraordinario de gracia” y señala que el propósito de conmemorar
este acontecimiento “no es simplemente recordar la importancia histórica del
Concilio, sino impulsarnos a estar continuamente abiertos al mismo Espíritu
Santo que habló a través de Nicea”.
El texto afirma
también que “lo que nos une es la fe expresada en el Credo de Nicea”, la fe
salvadora en la persona del Hijo de Dios, Dios verdadero de Dios
verdadero, homooúsios con el Padre, que por nosotros y por
nuestra salvación se encarnó y habitó entre nosotros, fue crucificado, murió y
fue sepultado, resucitó al tercer día, subió a los cielos y ha de volver para
juzgar a vivos y muertos”.
Dotados de
esta confesión común, podemos afrontar nuestros desafíos compartidos al dar
testimonio de la fe expresada en Nicea con respeto mutuo, y trabajar juntos
hacia soluciones concretas con esperanza genuina. Estamos convencidos de que la
conmemoración de este importante aniversario puede inspirar nuevos y valientes
pasos en el camino hacia la unidad.
El deseo de
la celebración común de la Pascua
León y
Bartolomé expresan además su gratitud hacia la Divina Providencia porque
este año todo el mundo cristiano celebró la Pascua el mismo día y expresan su
deseo común de “continuar el proceso para buscar una posible solución que
permita celebrar juntos la Fiesta de las Fiestas cada año”.
Esperamos y
oramos para que todos los cristianos, «con toda sabiduría e inteligencia
espiritual» (Col 1,9), se comprometan en el proceso de llegar a una celebración
común de la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
60 aniversario
de la histórica Declaración Conjunta
El texto
recuerda además la conmemoración este año del 60 aniversario de la histórica
Declaración conjunta del Papa Pablo VI y el Patriarca ecuménico Atenágoras, que
puso fin al intercambio de excomuniones de 1054. Y por ello el Papa León y el
Patriarca Bartolomé agradecen a Dios por este “gesto profético” que
impulsó a nuestras Iglesias a proseguir «con espíritu de confianza, de estima y
de caridad mutuas, el diálogo que nos lleve con la ayuda de Dios a vivir de
nuevo, para el mayor bien de las almas y el advenimiento del reino de Dios, en
la plena comunión de fe, de concordia fraterna y de vida sacramental, como
existió entre ellas durante el primer milenario de la vida de la Iglesia» (Declaración
conjunta del Papa Pablo VI y el Patriarca ecuménico Atenágoras, 7 diciembre
1965).
Al mismo
tiempo, exhortan “a quienes aún dudan de cualquier forma de diálogo a que
escuchen lo que el Espíritu dice a las Iglesias que en las circunstancias
actuales de la historia nos insta a presentar al mundo un testimonio renovado
de paz, reconciliación y unidad”.
Diálogo
teológico y cooperación
Reafirman
además su apoyo continuo a la labor de la Comisión Mixta Internacional para el
Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa, “que
en su fase actual está examinando cuestiones que históricamente se han
considerado divisivas”. Y junto con el papel insustituible que desempeña
el diálogo teológico en el proceso de acercamiento entre nuestras Iglesias,
manifiestan su valoración de “los demás elementos necesarios de este proceso,
incluidos los contactos fraternos, la oración y el trabajo conjunto en todos
aquellos ámbitos donde la cooperación ya es posible”.
Exhortamos
firmemente a todos los fieles de nuestras Iglesias, y especialmente al clero y
a los teólogos, a que abracen con alegría los frutos alcanzados hasta ahora y a
que trabajen para que sigan aumentando.
Que cese la
tragedia de la guerra
Observando que
“trágicamente, en muchas regiones de nuestro planeta, los conflictos y la
violencia continúan destruyendo la vida de tantas personas", hacen un
apremiante llamamiento a quienes tienen responsabilidades civiles y políticas
para que cese la tragedia de la guerra.
Hacemos un
llamamiento a quienes tienen responsabilidades civiles y políticas para que
hagan todo lo posible a fin de garantizar que la tragedia de la guerra cese
inmediatamente, y pedimos a todas las personas de buena voluntad que apoyen
nuestra súplica. En particular, rechazamos cualquier uso de la religión y del
nombre de Dios para justificar la violencia.
Recordando el
60 aniversario de Nostra Aetate, exhortan a todas las personas a
trabajar juntos en la construcción de un mundo justo y solidario y a
cuidar la creación. “Sólo así la familia humana podrá superar la
indiferencia, el afán de dominación, la codicia de lucro y la xenofobia”.
Dios no
abandona a la humanidad
A pesar de la
gravedad de los acontecimientos mundiales, la declaración expresa una esperanza
cristiana inquebrantable:
Aunque
estamos profundamente alarmados por la situación internacional actual, no
perdemos la esperanza. Dios no abandonará a la humanidad.
Encomendando a
todas las personas —especialmente a las que sufren hambre, soledad o
enfermedad— a la misericordia de Dios, invocan la gracia para que "sus
corazones se sientan animados, unidos estrechamente en el amor".
Fuente: Vatican News