La publicación de Mons. Munilla, titulada “El síndrome postaborto existe: ¡YO LO HE VISTO!”, ofrece cinco breves reflexiones
![]() |
Memorial para los niños no nacidos, de Martin |
Mons. José
Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España) compartió cinco
reflexiones sobre el aborto y el Síndrome Postaborto, en una publicación en sus
redes sociales el 3 de octubre.
El Síndrome
Postaborto (SPA) puede definirse como la incapacidad de la mujer o el hombre
para procesar su angustia, miedo, rabia, tristeza y culpabilidad por su
experiencia de uno o más abortos provocados.
Un estudio reciente realizado
en Canadá reveló que la tasa de hospitalización por problemas
de salud mental se duplicó en mujeres que abortaron, en comparación con
las que dieron a luz. En la investigación se observó a más de 1.2 millones de
mujeres.
La publicación
de Mons. Munilla, titulada “El síndrome postaborto existe: ¡YO LO HE VISTO!”,
ofrece cinco breves reflexiones.
1. La mujer
es la segunda víctima del aborto
“A lo largo de
los años he podido constatar las profundísimas heridas que el aborto puede
llegar a dejar en una mujer, hasta el punto de convertirla en la segunda
víctima del aborto (la primera es el niño, obviamente)”, afirma el obispo
español.
2. Las
heridas del Síndrome Postaborto
“No solo ‘he
visto’ las heridas del síndrome postaborto, sino que también conozco diversos
itinerarios psicológicos y espirituales de sanación de esas heridas, a los que
acuden muchos miles de mujeres en todo el mundo. Otras, por desgracia, siguen
sufriendo sin saber dónde aliviar su dolor”, prosigue el obispo.
Uno de estas
iniciativas es el Proyecto
Esperanza, nacido en 1999 en Chile, un programa de acompañamiento
pastoral para la sanación emocional y espiritual de personas
heridas por el aborto, presente en muchos países de Latinoamérica.
3. Un caso
emblemático
El Obispo
Munilla recordó luego el caso emblemático del “icono femenino de la causa
proabortista estadounidense: Norma McCorvey (seudónimo judicial ‘Jane Roe’),
gracias a cuya apelación se dictó en 1973 la sentencia Roe v. Wade
(recientemente derogada por el Supremo)”.
“Esta mujer,
símbolo de la causa abortista, padeció un profundo y doloroso síndrome
postaborto y, tras un itinerario terapéutico de sanación, llegó
a convertirse en una ferviente defensora de la causa provida”, agregó.
4. La
ideología por encima de la biología
El prelado
español indicó además que “el pensamiento único que nos desgobierna pretende
imponernos una antropología alternativa, caracterizada por la reafirmación
de la ideología por encima de la biología. No es de extrañar, por
tanto, que ahora se nieguen a aceptar lo que cualquiera puede ver cuando se
despoja de las gafas ideológicas”.
5. Realidad
vs. ideología
“Los mismos que
niegan el síndrome postaborto se niegan también a realizar estudios
estadísticos sobre la incidencia del divorcio en la salud psíquica de los
hijos, en el fracaso escolar, etc. ¡No están dispuestos a que la realidad
arruine su ideología!”, concluyó el obispo.
El Gobierno
de España y el aborto
El 3 de
octubre, el presidente del Gobierno de España, Pedro
Sánchez, anunció su pretensión de incluir el aborto como un derecho
constitucional.
Esta iniciativa
del Gobierno se dio tras la aprobación de una moción impulsada por la concejal
de Vox, Carla Toscano, apoyada por el Partido Popular, que insta a que “el
equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, a través de las diferentes áreas
implicadas, proporcione información, de manera obligatoria, verbal y escrita,
permanente y visible, sobre el Síndrome Postaborto”.
En la moción,
Toscano refiere que “el cuadro clínico psicológico y emocional asociado al
Síndrome Post Aborto estaba recogido en el manual de referencia de psiquiatría,
el DSM III (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales, por
sus siglas en inglés), vigente entre 1980 y 1994. En el DSM IV ya no aparece
por presiones políticas e intereses ideológicos”.
Entre otros
efectos del aborto, la moción cita depresión, ansiedad, culpabilidad,
alteraciones del sueño, trastornos de la conducta alimentaria, ataques de
pánico, consumo de alcohol y drogas, afectación de la conducta sexual,
pensamientos suicidas y tentativas de suicidio, hemorragias internas,
infecciones y aumento de cánceres en el aparato reproductor femenino.
La aprobación
de esta moción ha desatado en el país una fuerte disputa política y mediática,
bajo el argumento de que las consecuencias del aborto en la mujer no están
reconocidas científicamente como un síndrome.
Por Walter
Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa
