¿De qué tienes sed?
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Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Durante el
caluroso verano… ¡cuánto se agradece un vaso de agua fresca! En los meses de
otoño e invierno, nuestra “agua del tiempo” es bien fría. Sin embargo, ahora es
todo lo contrario: durante estos meses es necesario enfriar agua para tenerla
fresquita a la hora de la comida.
Lo que hacemos
es llenar unas garrafas de muchos litros para tener agua fresca siempre que
haga falta. De modo que, al llegar la hora de la comida, servimos agua de las
garrafas en una jarra y, de ahí, vamos sirviendo a las monjas que lo deseen.
Después de
hacerlo varios días, me he dado cuenta de que esto es una cadena. El grifo
llena con su contenido las garrafas; estas enfrían el agua y de ellas se llenan
otras jarras, que a su vez llegan hasta los vasos de las monjas…
¡Nosotros somos
como alguno de estos recipientes! Solo podemos dar aquello de lo que nos hemos
llenado antes. Solo podemos llenar de Misericordia al otro cuando hemos dejado
que la Misericordia del Señor nos llene primero a nosotros. ¡Vivimos en cadena!
Aquello que habita en nuestro corazón es lo que transmitimos a los que están a
nuestro alrededor.
Y cuánto alivia
ese amor que derramamos hacia los demás cuando brota de un corazón que se sabe
también necesitado de esa misma Misericordia. Porque, en realidad, todos
tenemos esa misma sed de “agua fresca”, esa sed de eternidad que solo Cristo
puede saciar. Y Él ha querido hacernos partícipes de traspasar el Agua de su
Fuente a los demás.
Así que me
preguntaba: ¿de qué lleno mi corazón? Y, sobre todo, me hacía desear
enormemente saciarme solo con el Agua que quita verdaderamente la sed, para así
servir al Señor entregando un poquito de esa Agua que Él da.
Hoy el reto del
amor es saciar mi sed a los pies de Cristo. En Él está la Fuente. Es el único
que llena de sentido nuestra vida, el único que puede colmarnos de Vida y
hacernos transmisores de esa Vida para los demás.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
27 agosto 2025
Fuente: Dominicas de Lerma