LOS MANDALAS: ¿PUEDE UN CRISTIANO UTILIZARLOS SIN RIESGO?

Los mandalas son figuras que tienen un fondo espiritual, no compatible con el cristianismo, por eso el cristiano debe ser cuidadoso con su uso

Kostikova Natalia

Los mandalas son figuras netamente del hinduismo y del budismo. Tienen un sentido espiritual ligado a estas tradiciones religiosas y por esta razón no hay que usarlas fuera de su contexto propio, siendo muy arriesgado su uso por otros creyentes, con la posibilidad de caer en el sincretismo o en el relativismo religioso. Así, no tiene sentido que un cristiano las use, más cuando Jesucristo ha superado el sentido que encierran estas figuras.

¿Qué es un mandala?

Los mandala - que significa "círculo" - son representaciones figurativas espirituales. Pertenecen especialmente a la tradición hinduista y budista. No son representaciones abstractas o simbólicas neutras, sino que tienen un fondo espiritual.

Son trazos que se dibujan en formas lineales, de manera concéntrica, y luego hay que colorearlos. Es una representación del Mundo como totalidad.

Religiosamente son círculos, es decir, la rueda de las reencarnaciones que no para de girar, y es la vida y muerte sin fin de las reencarnaciones. Por lo tanto no es cristiano. Cuidado con caer en sincretismos y mezclas relativistas.

¿Cómo se hace un mandala?

Vamos a explicarlo en su sentido profundo, un sentido espiritual hinduista y budista, para que nos quede claro qué hay en ellos y en su ejecución. El hacer mandalas y el colorearlos, ya en el suelo o en otro soporte como papel u otros, es disponer al candidato o discípulo que lo genera al sufrimiento de lo que supone tal tarea.

El discípulo aprende a ser paciente, a concentrarse, a ser pasivo ante el sufrimiento. Su realización llevará a aprender la pesada tarea de la vida, la conformación del universo como realidad ordenada, circular, de reencarnaciones y de muerte y vida continua, de fallar y empezar.

Si se consigue acabarlo no deberá enseñarse a nadie ni mostrar regocijo, debe destruirlo. Simboliza la ascesis de no tener malos pensamientos que producen karma y te ligan a reencarnarte sin fin. La gran ascesis hinduista de la muerte una y otra vez. Vivir la vida y la muerte de manera ascética y contemplativa.

Los mandalas son para el Oriente

En Oriente y sus religiones cada gesto, cada ritual, cada elemento, está impregnado de religiosidad. Por eso en Occidente hay que tener cuidado, especialmente los católicos y cristianos.

Y lo mismo pasa con el yoga, con prácticas de meditación orientales, tan de moda en las culturas cristianas.

Oriente ve la muerte como una fase normal y que dará lugar a nuevos renacimientos. Y de ahí morir de nuevo. Oriente gira y gira sin avance. No sale de su rueda de muerte y vida. Solo queda la ascesis para aguantar (hinduismo) o el no sentir para no sufrir (budismo).

Sin ignorar que "otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones o de otros errores (cf. 1 Co 10,20-21), constituyen más bien un obstáculo para la salvación" (Declaración Dominis Iesus n. 21).

Hay una película, de Martin Scorsese, “Kundun”, del año 1997, sobre el exilio del Dalai Lama por la invasión comunista de Tíbet. En ella se expresa muy bien lo que es un mandala.

Los mandalas dentro de los colegios

Un aspecto que hay que mencionar es que los mandalas están entrando en los colegios de los países de cultura cristiana, también en los colegios religiosos.

¿Cómo ha ocurrido esto? En el ámbito escolar se venden como cuadernos creativos, relajantes, como un objeto para contemplar pintándolo, que sin embargo, como hemos dicho, encierran un fondo espiritual budista o hinduista, oriental.

O incluso con tintes de Nueva Era y sincretista: que si terapias de colores, que si sanación espiritual, que si arquetipos, que si elementos medio mágicos de pseudo-curación con energías de los colores y las formas geométricas de la Nueva Era,…

Es importante por ello conocer qué entra en centros cristianos. Y qué hacen los niños. Hay que respetar la fe de cada religión, y no caer en amalgamas.

Es una muy buena idea en los colegios religiosos cristianos volver a los cuadernos de antes, o bien a pintar postales navideñas o escenas católicas o bíblicas. Y que en centros budistas u orientales pinten mandalas. Por simple coherencia religiosa y educativa.

¿Qué podemos decir desde el cristianismo?

Por otro, lado hay que decir que los mandalas en sí no son malos en tanto figuras y colores, no alejan de Dios, pero forman parte de la religión hinduista o budista, religiones que intentan llegar a Dios, desde sus medios y creencias.

Explicitemos este aspecto citando el Vaticano II en su Declaración "Nostra Aetate" sobre las religiones no cristianas, como reflexión desde el cristianismo de estas espiritualidades de Oriente:

"En el Hinduismo los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios con amor y confianza.

En el Budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior. […]

La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo."

Vicente Jara

Fuente: Aleteia