El Papa Francisco envió un mensaje a todos los jóvenes del mundo que participan en la XXXIX Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en las Iglesias particulares el próximo 24 de noviembre con el lema “Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse”.
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Papa Francisco. Crédito: Ricardo Perna - Shutterstock |
“La recompensa final es maravillosa”
En primer lugar, el Pontífice destacó que nuestra vida “es una
peregrinación” y un camino en busca de la felicidad. Además, para los
cristianos es “un camino hacia Dios”.
Por ello, remarcó que aquellos éxitos que se quedan en el ámbito
material “nos dejan deseosos de un sentido más profundo”, ya que “no sacian
plenamente nuestra alma”.
De este modo, subrayó que “ver la vida desde el balcón” para un
joven no puede ser suficiente, y les animó a vivir con plenitud a pesar del
cansancio interior provocado por “las presiones sociales”, tanto en el trabajo
como en la vida personal.
“Esto produce depresión, ya que vivimos en el afán de un
activismo vacío que nos lleva a llenar el día con miles de cosas y, a
pesar de ello, tener la sensación de nunca hacer lo suficiente y nunca
estar a la altura”, señaló.
Frente a este cansancio y hastío, el Santo Padre invitó a los
jóvenes a “ensuciarse las manos” y a salir de su “zona de confort”, dejando de ver “el
mundo detrás de una pantalla”.
La solución a este cansancio es además,
según el Papa Francisco, no detenerse a descansar, sino “ponerse en camino y volverse
peregrinos de esperanza”.
“Esta es mi exhortación: ¡caminen en la esperanza! La
esperanza vence todo cansancio, toda crisis y toda ansiedad, dándonos una
fuerte motivación para seguir adelante, porque esta esperanza es un
regalo que recibimos de Dios mismo”, resaltó.
Además, precisó que Dios “colma de sentido todo nuestro tiempo,
nos ilumina en el camino, nos indica la dirección y la meta de nuestra
vida”.
“La esperanza es precisamente
una fuerza nueva, que Dios infunde en nosotros, que nos permite perseverar en
el camino, que nos hace tener una mirada amplia que va más allá de las
dificultades del momento y nos dirige hacia una meta concreta: la
comunión con Dios y la plenitud de la vida eterna”.
También insistió en que “si hay un objetivo grandioso, si la
vida no está dirigida hacia la nada, si nada de cuanto sueño, proyecto y
realizo se perderá, entonces vale la pena seguir caminando y sudando, soportando
los obstáculos y afrontando los cansancios, porque la recompensa final es
maravillosa”.
Las crisis son “períodos de purificación de la esperanza”
A continuación, el Papa Francisco reflexionó sobre el
sentimiento de soledad y los momentos de crisis, que “no son perdidos o
inútiles, sino que pueden transformarse en ocasiones importantes para
crecer, períodos
de purificación de la esperanza”.
En esos momentos, según el Santo Padre, “el Señor no nos
abandona; se hace cercano a nosotros mostrándonos su paternidad y nos da
siempre el pan que reaviva nuestras fuerzas y nos pone de nuevo en camino”.
Haciendo referencia al amor del Beato Carlo Acutis por la
Eucaristía, invitó a los jóvenes a redescubrir su valor y aconsejó en los
momentos de fatiga “descansar el alma”, es decir, “descansar como Jesús y en
Jesús”.
Un viaje interior como peregrinos sin “selfies” y superficialidad
El Papa Francisco animó a los jóvenes especialmente a “ponerse
en camino, a descubrir la vida tras las huellas del amor, en busca del
rostro de Dios”.
“Pero les recomiendo esto: no se pongan en camino como simples
turistas, sino como peregrinos. Que vuestro caminar no sea simplemente un pasar
por los lugares de la vida de forma superficial: sin captar la belleza de lo
que van encontrando, sin descubrir el sentido de los caminos recorridos,
capturando breves momentos, experiencias fugaces para conservarlas en un
selfie”.
Por el contrario, les invitó a ser peregrinos, aquellos que se
sumergen “de lleno en los lugares que encuentran” y quienes realizan un
“viaje interior” para llegar al destino final.
En este sentido, expresó su deseo de que muchos jóvenes puedan
peregrinar a Roma para el Jubileo de la Esperanza 2025 y que lo vivan con
agradecimiento, búsqueda del Señor y arrepentimiento de los pecados.
“El ejemplo de los santos nos sostiene”
Asimismo, les invitó a sentir “el abrazo Misericordioso de Dios”
y de la Iglesia”, representado en la famosa columnata de Bernini en la Basílica
de San Pedro.
“Al caminar, alcemos la vista, con la mirada de la fe vuelta
hacia los santos que nos han precedido en el camino, que han llegado a la
meta y nos dan su testimonio alentador”, pidió también el Papa Francisco.
Por último, señaló que “el ejemplo de los santos nos atrae y nos
sostiene” y les confió su camino a la Virgen María, para que, siguiendo
su ejemplo, “sepan aguardar con paciencia y confianza lo que esperan,
permaneciendo en camino como peregrinos de esperanza y de amor”.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI