Fueron el grupo que menos participó en el proceso de escucha, pero son «el terreno más cercano a los fieles». Para una conversión sinodal verdadera es necesario trabajar con los sacerdotes, dice uno de los coordinadores
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Foto: AFP/Tiziana Fabi. Dominio público |
«Como no podíamos hacer un
encuentro abierto a todos los párrocos del mundo» se ha seguido el criterio de
la Asamblea General del otoño pasado, aclara el subsecretario del Sínodo, Luis
Marín de San Martín: «La Conferencia Episcopal Española, que envía a tres
obispos, ha elegido a tres párrocos». Se trata de Óscar Díaz, vicario de
Evangelización de Sevilla; Teófilo Nieto, de la diócesis de Zamora y el cura
español con más parroquias a su cargo (43), y Miguel Ángel González Sáiz, de Coria-Cáceres, que en declaraciones a Alfa y Omega afirmaba que «estamos en un momento histórico en la
vida de la Iglesia», por lo que el Sínodo «no puede ser una oportunidad
perdida».
El plan en el que estarán inmersos durante esos días lo coordinarán cinco expertos con perfiles muy diversos. Uno de ellos es el sacerdote y nigeriano Benedict N. Ejeh, responsable de la Facultad de Derecho Canónico San Pío X de Venecia. Ejeh recalca que la importancia de este evento reside en la escucha atenta a los párrocos del mundo: «No estuvieron muy presentes en la última asamblea y es una oportunidad para que puedan aportar su experiencia, ya que son los que tocan con sus manos ese nivel inmediato de la vida de la Iglesia. Su participación es crucial porque, de lo contrario, el Sínodo no tendría ningún tipo de retroalimentación y no daría los frutos necesarios».
Otro de los expertos que asistirá al
encuentro es el presbítero y teólogo canadiense Gilles Routhier. Apunta que el
principal fin de la cita es «forjar vínculos», además de palpar la sinodalidad
directamente desde la perspectiva de aquellos que dirigen la vida comunitaria
en las parroquias: «Es el terreno más cercano a los fieles. Si queremos que
esto arraigue, si queremos una verdadera conversión sinodal de la Iglesia, es
absolutamente necesario trabajar no solo con los obispos, sino también con los
sacerdotes». Sin embargo, «a lo largo del proceso sinodal nos dimos cuenta de
que el grupo que menos participaba era el de los párrocos. Puede ser por varias
razones», como que «estén muy ocupados; pero es urgente incluirlos y no
dejarlos de lado». Por otro lado, señala que «en Canadá la tendencia católica
es siempre dirigirse a Roma, que es la que marca las pautas». Sin embargo, al
enfocar el Sínodo el Papa «no comenzó diciendo que habría una reunión en Roma
que luego tendría consecuencias en las Iglesias locales. Empezó directamente por
ellas».
Los 300 párrocos tendrán la
oportunidad de mantener una audiencia privada en el Vaticano con el Santo Padre
el 2 de mayo. El subsecretario del Sínodo subraya que el Pontífice ha jugado un
papel clave a la hora de organizar esta reunión. «En cuanto le hicimos la
propuesta de un encuentro de esta índole, dijo que sí inmediatamente con mucha
alegría y con mucho ánimo». A la audiencia la seguirá una Eucaristía presidida
por el secretario general del Sínodo, cardenal Mario Grech, en la basílica de San
Pedro. Así se pondrá fin a casi cuatro días de trabajos intensos cuyos frutos
se esperan ver en la sesión sinodal final, en octubre.
Carmen
Álvarez Cuadrado
Fuente:
Alfa y Omega