Muchos católicos se preguntan qué pasa si llegan tarde a Misa. ¿Puedo comulgar si no escuché las lecturas? Descubre qué dice el catecismo
Mónica Muñoz |
Los católicos sabemos que Jesús dejó los sacramentos para
ayudarnos a crecer en la fe y alcanzar la santidad. Y tenemos tres que son los
de iniciación cristiana, entre ellos, la Eucaristía, que también conocemos como
Misa y comunión.
El Catecismo de la Iglesia católica dice que a la Eucaristía se le
llama:
Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace
partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (cf 1 Co 10,16-17)
(CIC 1331).
Después menciona que:
“En la comunión, precedida por la oración del Señor y de la
fracción del pan, los fieles reciben “el pan del cielo” y “el cáliz de la
salvación”, el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entregó “para la vida del
mundo” (Jn 6,51)” (CIC 1355)
Es importante, por lo tanto, recordar que no se trata de un
símbolo, sino que verdaderamente comemos el cuerpo y la sangre de nuestro Señor
Jesucristo, que se nos da como alimento para la vida eterna.
La dos partes de la Misa
De manera regular, los católicos comulgamos durante la santa Misa
-a menos que estemos enfermos y se nos lleve a casa-. La celebración, como dice
el Catecismo, se divide en dos partes: la liturgia de la palabra y la liturgia
eucarística (CIC 1346).
Durante la primera, escuchamos las lecturas bíblicas y la homilía
del sacerdote, pedimos por nuestras intenciones y profesamos nuestra fe. Es una
parte muy importante porque nos prepara para la siguiente, que es la liturgia
eucarística, donde presentamos los dones que serán convertidos en cuerpo y
sangre de Cristo.
Cristo merece todo de nuestra parte
Entendemos, entonces, que las dos partes forman el todo de la
santa Misa: la preparación con la palabra de Dios y la participación en la
comida eucarística.
Por eso, y porque amamos al Señor, debemos llegar a la Misa desde
el principio y “escucharla completa” sobre todo
si es dominical, como lo indica el primer mandamiento de la Iglesia.
Ahora, volvemos al asunto inicial, si llego a Misa después las
lecturas, ¿puedo comulgar?
Por amor a Cristo, lleguemos a tiempo
Leemos en el Derecho Canónico que “se aconseja encarecidamente que
los fieles reciban la sagrada comunión dentro de la celebración eucarística;
sin embargo, cuando lo pidan con causa justa se les debe administrar la
comunión fuera de la Misa, observando los ritos litúrgicos” (Canon 918).
El que ama, no retrasa la ocasión para ver al ser amado. El
encuentro con nuestro Señor Jesucristo debe ser sin prisas ni retrasos. Por
amor a Él, lleguemos a tiempo a Misa, preparemos nuestro corazón con la Palabra
de Dios, comulguemos y permanezcamos en oración, dando gracias por tan inmenso
Don.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia