Desde 1941 Juanita imparte catequesis en la parroquia de la Encarnación, en Lanzarote. Mujer luchadora, siempre salió adelante gracias a su trabajo y al amor de los feligreses
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| COPE |
Cada día salen cientos de
cartas del Vaticano. Hace unos meses, una de ellas llegó a Canarias, más
concretamente a Juanita Casanova. Estaba escrita de puño y letra
por el Papa Francisco. Juanita, que el próximo mes de
marzo cumplirá 97 años, es
catequista en la parroquia de la Encarnación en el municipio de Haría, en Lanzarote desde el año
1941.
Pese
a que perdió la visión hace dos años, mantiene la misma energía que cuando
empezó. En la misiva, el Pontífice pedía a Juanita que por favor nunca se
jubilara y conservara esa juventud para ofrecérsela a su
parroquia, que tanto la adora. Cuando le leyeron la
carta a Juanita, no se podía creer lo que estaba ocurriendo. Fue todo un chute
de energía para ella, tal y como ella misma relató en 'Mediodía COPE'.
“A
mí no se me olvidará nunca esta carta del Papa. Una
cosa extraordinaria para mí, que me ha dado una energía enorme”, asegura.
Los
feligreses de la Encarnación, la verdadera familia de Juanita
Juanita
nunca se casó. No tuvo hijos, pero siempre encuentra cariño en los feligreses
de la parroquia de la Encarnación. Muchos de ellos han recibido catequesis de
Juanita. Varias generaciones de una misma familia
han conocido la fe a través de sus palabras. Alejandra
empezó con Juanita hace más de treinta años para prepararse para recibir los
sacramentos de iniciación cristiana. Para Alejandra,
Juanita es como una madre.
“La
verdad que intento imitarla. Cada día voy a recogerla a su casa porque rezamos
el Rosario, luego la Eucaristía... es un regalo lo que ella nos aporta”, ha
reconocido la feligresa de la parroquia de la Encarnación.
Una vez que entablas
conversación con Juanita, no tardas en comprobar que es una mujer de su tiempo:
luchadora, trabajadora, capaz de sacrificarse por los demás. Siempre se dedicó
al corte y confección o a elaborar pan y dulces para ganarse la vida.
Desde
que el Padre Norberto llegó a la parroquia de Haría en 2017, comprobó rápido
que Juanita era especial y el alma de su iglesia. Ya tenía por entonces noventa
años. Norberto ha compartido en COPE cómo
empezó Juanita, con tan solo catorce años, a impartir catequesis: “Es
tímida pero a medida que pasaban los años le iba sacando cosas de su vida, y
conversando un día nos comentaba que con catorce años su maestra, Doña
Mercedes, viendo sus dotes de aprendizaje y darse a los demás, le puso a dar
catequesis”.
En
un principio, la catequista nonagenaria se negó a la propuesta de Doña Mercedes
porque no se veía capaz, pero acabó por acceder. 83
años después continúa en esta labor con sus catecúmenos.
Empezó las catequesis con niños, después con jóvenes y ahora evangeliza a
mayores y matrimonios. Pese a sus casi 97 años, lo hace con la misma ilusión
que el primer día. Todos están pendientes de ella.
Y
todo ese amor que Haría profesa a Juanita se lo demostraron en un
homenaje que tuvo lugar el pasado 25 de noviembre,
aprovechando que ya había llegado la carta del Papa Francisco, para que todo el
pueblo le agradeciera su servicio a la Iglesia y su entrega a los demás. No
faltó nadie a la cita.
Pese
a su ceguera, vive sola y sigue cocinando: "No tengo tristeza
ninguna"
Su
vida cambió hace dos años, cuando el médico le diagnosticó una enfermedad por
la que perdería casi la totalidad de su visión. Pese a esta discapacidad,
decidió continuar con sus labores en la Iglesia. Cada día acude a la parroquia,
participa en la Eucaristía, reza el Rosario y, por supuesto, imparte
catequesis. Un caso único, como reconoce el párroco: “Yo
creo que nadie en el mundo esté con esa edad en activo, con el valor añadido de
haber perdido la vista. Es un valor a destacar de una
persona con tanta edad y sigue con esta vitalidad”, considera Norberto Medina.
Incluso
en su casa, Juanita se las apaña para cocinar. Vive sola. Tan solo va a dormir
una chica con ella por las noches, ya que sus sobrinos tienen miedo a que le
pueda ocurrir algo. La
propia Juanita afirma que es tal el amor que recibe, que se le olvida que es
casi invidente: “Es que no pienso en que no veo porque me sacan a todos sitios
y no tengo tristeza ninguna. Yo vivo sola, cocino y hago mis dulces”, ha
precisado la veterana catequista.
El siguiente paso es que el Papa Francisco reciba en audiencia en el Vaticano a Juanita. ¿Tendrá lugar ese encuentro?
Por José Melero
Santos
Fuente:
Ecclesia
