Los preparativos de una boda son tantos y requieren tanto tiempo que los novios pueden fácilmente olvidar el aspecto espiritual
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| dekazigzag | Shutterstock. Dominio público |
Sin embargo, al momento de organizar la boda, Dios debe quedar incluido también en la fiesta de los esposos y su presencia tiene que notarse a lo largo de su vida en común. Al final, la fiesta dura unas horas, pero el matrimonio es para toda la vida.
Vocación matrimonial
Como dice Clara Cuevas en
su cuenta de Instagram (@claracuevas3), una joven mexicana creadora
de contenido cristiano: «El matrimonio es un salto de fe en discernimiento, que
se discierne constantemente hasta llegar al altar, y desde ese momento, ese
amor se reafirma todos los días».
Con este objetivo, el Papa
Francisco escribió el año pasado un documento titulado Itinerario catecumenal para la vida
matrimonial en el que recomienda que los contrayentes
reciban ayuda para vivir su relación y así cultivar una espiritualidad
conyugal compartida.
Entre otras
recomendaciones el Papa propone que «se ayude a los matrimonios jóvenes a saber
encontrar tiempo para profundizar en su amistad y acoger la gracia de
Dios». Y añade: «Toda la vida en común de los esposos, toda la red de
relaciones que tejerán entre sí, con sus hijos y con el mundo, estará
impregnada y fortalecida por la gracia del sacramento».
La
comunidad: guía, compañía e intercesión
La pareja formará una familia, y la
familia, como iglesia doméstica, formará parte de una comunidad; esa comunidad
será fortalecida y reforzará su fe por medio de la oración de todos los
miembros que la conforman.
Así que, para
la preparación espiritual previa a recibir el sacramento del matrimonio, qué
mejor que involucrar a los buenos amigos de la comunidad para que guíen,
intercedan y acompañen este camino. ¿Cómo pueden hacerlo?
ESCOGIENDO
BUENOS CONSEJEROS
Clara Cuevas ha compartido en sus redes que al casarse hay que elegir bien a los padrinos, no hacerlo por compromiso, ni por amistad o compadrazgo. Los padrinos y testigos de la boda van a rezar por esos novios toda su vida. Ellos, con sus consejos, van a ayudar a los ahijados en los buenos y malos momentos; asimismo, es importante escoger con acierto al sacerdote que va a oficiar la Misa, a los lectores y encargados de presentar las ofrendas.
ORGANIZANDO UNA ORACIÓN PREVIA
Para asegurarse
de tener un momento de profunda conexión con Dios, los novios pueden organizar
un momento de plegaria conjunta en la que participen los amigos, padrinos,
damas de honor y otros invitados allegados.
Son muchas las
necesidades que tendrán en esta etapa de formar una nueva familia, por ello, en
un momento de oración como este, los amigos pueden:
– Pedir a Dios
que les dé fuerza y sabiduría en sus decisiones diarias.
– Pedir a Dios
que los proteja y los guíe a lo largo de su vida.
– Pedir a Dios
que les ayude a superar las dificultades o desafíos que se encuentren.
– Pedir a Dios
que les anime a transmitir la fe a sus hijos.
– Dar gracias a
Dios por su amistad y por las bendiciones que han recibido juntos.
Laia y Daniel (de Barcelona), optaron por
organizar un encuentro en su parroquia unos días antes de su matrimonio. En su
caso, la parroquia fue el lugar en donde se conocieron hace algunos años, ya
que ambos son muy activos en la vida parroquial y en el grupo de oración. Así
que, a través del grupo de whatsapp que utilizan habitualmente, convocaron a
jóvenes y a otros miembros de su comunidad y, por supuesto, a todos sus
amigos.
Como suelen
hacer varias veces al año, ellos mismos organizaron el encuentro: empezaron por
unos cantos, seguidos de un momento para la acción de gracias y las
peticiones.
Al final
leyeron algunas lecturas recogidas en el ritual del matrimonio y el párroco fue
el que proclamó el Evangelio. Acabaron rezando todos juntos el Padrenuestro, un
Avemaría y el Gloria antes de disfrutar de una merienda en el patio de la
parroquia.
Un buen ejemplo
de que los preparativos espirituales de una boda no pueden perderse entre tanto
preparativo de la fiesta.
Merche
Crespo
Fuente:
Aleteia
