El Papa ha recordado los lazos que unen Galicia con Argentina. El club ha regalado al Pontífice una placa conmemorativa y le ha invitado a visitar Vigo: "Tiene pendiente Santiago"
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| Dirigentes y futbolistas del Real Club Celta de Vigo, España, entregan una camiseta al Papa. (Vatican Media) |
La
coincidencia del color azul en la camiseta del conjunto gallego y la selección
argentina o el
pasado migrante de buena parte de la población de Galicia rodearon
parte del discurso del Santo Padre a los directivos y jugadores del club.
"Si se
han dado cuenta, sus colores son los de la Virgen Inmaculada y también los de
la camiseta argentina, casi como si nuestra Madre se hubiese querido engarzar
entre las dos orillas de este gran océano que más que separarnos, nos ha unido
para que no la olvidemos nunca", ha puntualizado el obispo de Roma, quien
hilaba esta idea con los vínculos existentes entre su país de origen y Galicia. "Para mí es algo que evoca tantas
experiencias que como argentino he vivido en mi propia carne".
En este sentido, el Papa hizo alusión a la
carta que el presidente del Celta de Vigo, Carlos Mouriño, le envió para
precisamente recordar que muchos paisanos, entre ellos el máximo dirigente del
club, se vieron obligados a cruzar el Atlántico para buscar nuevas
oportunidades en Sudamérica. Eran los años de la posguerra.
“Tuvo que cruzar el Atlántico
para formar una familia; como tantos otros, seguramente contempló en la lejanía
esa bandera blanquiceleste que desde la capitanía del puerto de la Coruña los
despedía. Un
pedacito de su corazón quedó allí esperándolo. No fue el único que lo dejó, y
de alguna manera podríamos decir que el corazón de la humanidad está conformado
por todos esos pedazos que quedándose y yéndose nos recuerdan en lo más íntimo
que estamos todos unidos; que somos todos peregrinos en el tempestuoso mar de
la existencia", subrayaba el Santo Padre.
Tras la
audiencia, el presidente del Celta de Vigo atendió a los medios en la Plaza de
San Pedro, donde mostró su emoción por su visita al Papa Francisco en una
efeméride tan especial para el club que dirige: “Es una experiencia única, es algo que si no
lo ves por mucho que te lo imagines, por mucho que lo sientas en la lejanía, no
tiene nada que ver con la realidad".
Mouriño destacó que la referencia a sus
orígenes de emigrante le hizo pensar que "no fue una visita más".
"Sino una visita que preparó que estudió lo que nosotros le dijimos y que
lo amplificó, y eso es importante".
Ha
especificado además que han regalado al Papa Francisco un olivo, que es el
símbolo de la ciudad, y una placa conmemorativa de esta visita y también le
invitaron a visitar Vigo, aunque el presidente del club reconoció que es muy
difícil y que aún tiene pendiente una visita a Santiago de Compostela: “Si
viene a Santiago podemos aprovecharlo pero es muy difícil”, ha reconocido.
Por su parte
el entrenador del conjunto vigués, Rafa Benítez, ha destacado la importancia de
una figura como el Papa reciba a un club como el Celta: “Los futbolistas a veces son tan jóvenes que
no se dan cuenta de la trascendencia que tiene esto, y luego se acodarán como
hago yo mirando la foto”, ha aseverado.
Sobre
Francisco, el técnico le define como una figura cercana “a la que se le coge
cariño”. Sobre su discurso, Benítez se queda con su mensaje del significado de
equipo o de trabajar juntos: “Son ideas que yo como entrenador puedo coger”,
asegura.
Fuente: ECCLESIA
