Él responde
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al
Señor. Que pases un feliz día.
En la oración personal que tenemos en la
mañana, me gusta mucho comenzar leyendo las lecturas del día y dándole vueltas
a la Palabra.
Ayer, sin embargo, no leí las lecturas.
Simplemente cogí mi cuaderno de oración y comencé a escribirle al Señor desde
el corazón: “Hoy, Señor, necesito experimentar con fuerza cómo me amas…”.
Me sentía cansada antes casi de empezar el día,
con cierto peso al ver mi debilidad y, además, con la mente en mil cosas que
quiero hacer o que necesito preparar de aquí a Navidad, y, sin embargo, en ese instante
no sentía muchas fuerzas para emprenderlas.
La oración se me pasó prácticamente en ese
diálogo con Él y en seguida comenzamos la Eucaristía. Cuando ya una hermana
estaba leyendo la primera lectura, despistada de mí, me acordé de que no le
había dicho a la organista que iba a cantar el responsorial. Así que, a fuerza
de señas, trataba de explicárselo… hasta que una frase de la hermana que leía
llegó a mis oídos, y fue directa al corazón: “Con amor eterno te quiero”.
Ya volví sobre mí, y me quedé sorprendida y
deseosa de seguir escuchando. Y seguía la lectura:
-Aunque los montes cambiasen y vacilaran las
colinas, no cambiaría mi amor, no vacilaría mi alianza de paz, dice el Señor
que te quiere.
No me esperaba una respuesta tan directa y tan
rápida… y pensar que estuve a punto de perdérmela.
Aquella Palabra me cambió el día, me levantó
absolutamente, me encendió el corazón. El día se llenó de nuevo de la ilusión y
el deseo por vivirlo desde Él y con Él.
Cuántas veces llevamos cosas en el corazón que
no terminamos de expresárselas al Señor. “Pero si Él ya lo sabe todo”, nos
decimos… Sí, puede que Él ya lo sepa todo, pero es que, en realidad, somos
nosotros los que necesitamos esa sencilla oración en la que le abrimos
sinceramente el corazón al Señor. Porque es ahí donde Él nos abre los ojos para
poder ver por dónde va a salir el Señor por nosotros.
Él se manifiesta cada día de forma directa y
real, pero muchas veces somos nosotros los que no nos damos cuenta. Por ello,
hoy el reto del amor es abrir tu corazón al Señor y poner ante Él tu pequeñez,
lo que te abruma… atrévete incluso a pedirle aquello que más anhela tu corazón.
Y no te pierdas Su respuesta.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
16 diciembre 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
