Técnica nivel profesional
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor.
Que pases un feliz día.
El día de los Fieles Difuntos, sobre las
túnicas blancas, nos ponemos las capas negras, que nos acompañarán hasta la
noche de Pascua.
Estos últimos días, sor Amada y yo nos hemos
encargado de plancharlas. Parece bastante sencillo, ¡pero las capas son
enormes! Y pesan de lo lindo, así que hay que trabajar en equipo: una va
moviendo y sosteniendo la capa mientras la otra se encarga de darle duro a la
plancha. Y de esta última tarea me encargaba yo.
Nada como hacer caso a la voz de la
experiencia. Efectivamente, el resultado era mejor, y, según señaló la veterana
del equipo, mis movimientos empezaban a ser más “profesionales”. Hombre, tela
para practicar, tenía de sobra…
De pronto caí en la cuenta de que… ¡así es como
actúa el Señor con nosotros! A todos nos gustaría que fuese más rápido, sentir
su paso con más fuerza… pero es que el Señor busca borrar las arrugas del
corazón. Y esas, como las de las capas, necesitan calor y, también, tiempo.
¡¡Para cuántas cosas importantes necesitamos
“pasar la plancha despacio”!! Es realmente impresionante cuando estás delante
de alguien que, por mucho que tenga entre manos, es capaz de cerrar su agenda,
dejar a un lado el móvil y preguntarte: “¿Cómo estás?”.
Me resulta impactante descubrir la delicadeza
de Jesús. Cuando se le acerca un enfermo, le escuchamos preguntar: “¿Qué
quieres que haga por ti?”. ¿Acaso no es evidente? Pero Jesús ve a la persona,
le da espacio para que pueda expresarse, mostrar su corazón… ¡porque es el
corazón lo que Él quiere sanar y abrazar, hasta que Su calor lo deje sin
arrugas!
Ese “pasar despacito” es el que borra todas las
arrugas, el que hace que el corazón del otro descanse de verdad, ¡que se sienta
acogido!
Hoy el reto del amor es disfrutar de planchar
despacio, no la ropa, sino el corazón. Para ello, te invito a que busques una
iglesia y pases unos minutos con el Señor: ¡¡Él está ahí para ti, para
atenderte sin prisas ni tiempo!! Deja que Su calor te llene y hoy, cuando
tengas que atender a esa persona querida, mírala a los ojos, deja el móvil y
regálale ese tiempo para que pueda hablarte: ¡¡que el calor que el Señor te ha
regalado planche también las arrugas de su corazón!! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
09 noviembre 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
