Las manos llenas de almas
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor.
Que pases un feliz día.
Esta semana, en el trabajo, he estado
preparando envíos de calendarios. Una de mis labores ha sido ir poniendo la
pegatina con la dirección en cada paquete.
Confieso que esa tarea me gusta, porque voy
leyendo el nombre de cada persona y orando por ella. Me encanta descubrir
nombres de amigos… ¡o encontrar de nuevo nombres que ya se han vuelto conocidos
para nosotras porque aparecen cada año! Sin embargo, esta vez lo he vivido de
forma diferente.
No son solo nombres. De pronto he sentido que
tenía un montón de almas en mis manos.
Cada nombre, en realidad, es una historia que
el Señor está escribiendo, ¡¡y cada historia es absolutamente única!! Cada
nombre es un alma… un alma que vale toda la sangre de Cristo.
Viendo tantos y tantos nombres, solo podía
asombrarme al pensar que… ¡¡Cristo nos conoce a cada uno!! Su amor por ti es
absolutamente único, como si fuese un color dentro de un gran cuadro, un matiz
irrepetible. Podemos ser muchos pero, si falta uno, ¡¡¡nuestro Buen Pastor lo
nota!!! Porque para Él no eres “uno más”. Cristo disfruta estando contigo,
escribiendo tu historia, ¡y la alegría que encuentra a tu lado es única!
Y así, al cerrar cada paquete, yo también me
uno a esa oración de Jesús: “Que no se pierda ninguno…” (Mt 18, 14).
Hoy el reto del amor es orar con tu nombre. ¿Te
has parado a pensar que el Señor… lo lleva tatuado en su mano? Aquel que conoce
cada una de las estrellas, ¡¡te conoce también a ti!! Para Él no eres uno más…
¡¡eres valioso a sus ojos, inconfundible!! Disfruta sabiendo que el Cristo te llama
por tu nombre… y, a lo largo de la jornada, pídele unos ojos nuevos para hoy,
al cruzarte con alguien por la calle, poder mirarle con cariño: es un hijo de
Dios, una historia única… ¡un alma que Cristo ha comprado con su Cruz! Que el
amor del Señor te regale ver en los demás no “uno más”, ¡sino auténticos
hermanos! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
14 octubre 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
