El cuaderno de las decisiones
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Me encanta
utilizar cuadernos para la oración. Siempre me ha ayudado mucho para centrarme
en ese diálogo con el Señor.
Hace unos días
comencé un nuevo cuaderno. Pero nunca había experimentado con tanta fuerza que
tenía que abrir uno nuevo y que sería para una temática específica: “El
cuaderno de las decisiones”.
Todo el día
tenemos que tomar decisiones, sin embargo, muchas veces me doy cuenta de que,
como no las haga un poco conscientes al parar en la oración, termino decidiendo
a la ligera o, peor aún, no decido, sino que simplemente me dejo llevar por lo
que va viniendo en el día a día.
Así que en
aquella oración comencé este cuaderno, y me quedé muy sorprendida. Sí, porque
Él me mostró que hay dos tipos de decisiones. Hay unas decisiones muy comunes,
que son simplemente elecciones entre una cosa u otra: una pieza de fruta y
otra, un pijama u otro… estas son las más sencillas y, a la vez, las más
cotidianas.
Sin embargo, Él
me estaba insistiendo en que este cuaderno es para otra cosa, para otras
decisiones. Esas decisiones que suponen acoger o no los regalos que Él nos da a
lo largo de la vida y, a la vez, en el día a día.
Sí, hasta
entonces me lo había imaginado más bien como un cuaderno de “propósitos”. En
cambio, Él le daba la vuelta completamente. Decidir no es proponerse algo para
mejorar, y perseguirlo hasta alcanzarlo. Decidir es descubrir el regalo que se
te da y optar: ¿lo quiero o no lo quiero? Porque, como dice San Pablo… ¡el
poder no está a nuestro alcance, pero sí el querer! Y esto es realmente lo que
Él necesita de nosotros para hacer Su obra.
De cuánto me
sirvió aquella Luz… porque entonces todo en mi vida lo vuelvo a descubrir como
un regalo: la vocación que cada uno tenemos, es un regalo. ¿Estoy dispuesto a
acogerlo? ¿Sí o no? Mis hermanas o tu familia también son un regalo de Él. ¿Lo
quiero o no lo quiero? Y así con todo lo que de verdad es trascendente en nuestra
vida: las amistades, el trabajo, el estudio, evangelizar…
Cada uno
sabemos bien cuáles son algunos de esos regalos que vivimos todos los días. Y
es que, en verdad, muchas veces se nos desdibujan y dejamos de verlos como lo
que en realidad son: regalos del cielo.
Hoy el reto del
amor es pedirle al Señor ver los regalos que ha puesto en tu vida y, con Él,
volver a tomar decisiones importantes. ¿Cuál es la clave para verlos siempre
como un regalo? Si se lo preguntamos a Él, Su respuesta está muy clara: ”la
sencillez de corazón”, “la pobreza de espíritu”. Porque no es lo mismo el
hermano mayor de la parábola del hijo pródigo que el hijo menor. Este vuelve
pobre y, al verse acogido de tal manera, lo descubre todo como un regalo.
¿Cómo lo ves
tú?
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
15 septiembre
2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
