El Papa Francisco invitó a imitar la sonrisa de la Madre Teresa para donarla “a cuantos encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren”.
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| Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa. Dominio público |
A través de un mensaje enviado por su cuenta oficial de Twitter
@Pontifex_Es, el Papa Francisco recordó la frase de la Madre Teresa “tal vez no
hablo su idioma, pero puedo sonreír” por lo que exhortó a imitar su alegría.
“Llevemos en el corazón su sonrisa y donémosla a cuantos
encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así
horizontes de alegría y esperanza”, escribió el Papa.
La Iglesia celebra cada 5 de septiembre la fiesta de Santa Teresa
de Calcuta porque falleció el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta (India) a los
87 años.
Fue beatificada por San Juan Pablo II el 19 de octubre del 2003 y
canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre del 2016 en la Plaza de San
Pedro del Vaticano.
La Madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, en ese
entonces parte de Albania y hoy territorio de Macedonia.
Su nombre fue Gonxha Agnes Bojaxhiu, pero adoptó el de Teresa al
ingresar al Instituto de la Bienaventurada Virgen María.
Fue bautizada un día después de nacer, recibió la Primera Comunión
a los 5 años, y la Confirmación un año después.
Ingresó a la Congregación de las Hermanas de Loreto en 1928; al
año siguiente llegó a la India, e hizo sus primeros votos en 1937.
Permaneció 20 años en dicha congregación, hasta que Dios le
mostraría otros caminos. Así, el 7 de octubre de 1950 fundó a las Misioneras de
la Caridad, congregación con el carisma: “entregarse a los más pobres entre los
pobres”.
En 1963 fundó la rama masculina de la congregación, Hermanos Misioneros de la
Caridad; en 1973 a las Hermanas Contemplativas, en 1979 a los Hermanos
Contemplativos. En 1984 fundó a los Padres Misioneros de la Caridad y el
movimiento Corpus Christi para sacerdotes.
En 1979, la Madre Teresa recibió el Premio Nobel de la Paz por su
labor acercando a los pueblos. Ella, católica en un país de mayoría hindú y
musulmana como la India, había logrado hermanar a todos en una causa común:
defender al ser humano.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más
graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y
respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000
miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
POR MERCEDES DE LA TORRE
Fuente: ACI
