Por fe creemos que la Virgen fue asunta al cielo, pero ¿qué significa esto? Aquí 5 claves para comprender mejor esta verdad de fe
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| Pintura de la Asunción de María en la Basílica de San Martín de Tours / Crédito: Wikimedia Commons |
1. Se debe
conocer lo que significa un dogma
Un dogma es una
verdad de fe absoluta, definitiva, infalible, irrevocable e incuestionable
revelada por Dios a través de la Biblia o la Sagrada Tradición. Luego de ser
proclamado no se puede derogar o negar, ni por el Papa ni por decisión
conciliar.
Para que una
verdad se torne en dogma es necesario que sea propuesta de manera directa por
la Iglesia Católica a los fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través
de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia.
2. “Asunción”
no significa lo mismo que “Ascensión”
Según la
tradición y teología de la Iglesia Católica, la Asunción de María es la
celebración de cuando el cuerpo y alma de la Virgen fueron glorificados y
llevados al Cielo al término de su vida terrena. No debe ser confundido con la
Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.
Se dice que la
resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de
la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio.
La Asunción
también es celebrada por la Iglesia Ortodoxa, que la conoce como “dormición”.
3. El dogma se
proclamó hace 71 años por Pío XII
Desde 1849
empezaron a llegar a la Santa Sede diversas peticiones para que la Asunción de
la Virgen sea declarada dogma de fe. Fue el Papa Pío XII que, el 1 de noviembre
de 1950, publica la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus” que
proclama el dogma con estas palabras:
“Después de
elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la
Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su
peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro
Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la
nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado,
que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su
vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.
4. La Asunción
de María es anticipación de nuestra propia resurrección
Esta fiesta
tiene un doble objetivo: la feliz partida de María de esta vida y la Asunción
de su cuerpo al cielo. La respuesta al por qué es importante para los católicos,
la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice en el numeral
966: “La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular
en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los
demás cristianos”.
La importancia
que tiene para todos nosotros la Asunción de la Virgen se da en la relación que
ésta tiene entre la Resurrección de Jesucristo y nuestra resurrección. El que
María se halle en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es la anticipación
de nuestra propia resurrección, dado que ella es un ser humano como nosotros.
5. La Virgen no
experimentó corrupción en el cuerpo al final de su vida terrena
La Escritura no
da detalles sobre los últimos años de María sobre la tierra desde Pentecostés
hasta la Asunción, solo sabemos que la Virgen fue confiada por Jesús a San
Juan. Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si
la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al cielo. Muchos
teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús, pero otros
sostienen que ocurrió el “Tránsito de María” o Dormición, que se celebra en
Oriente desde los primeros siglos.
En lo que ambas
posiciones coinciden es que la Virgen María, por un privilegio especial de
Dios, no experimentó la corrupción de su cuerpo y fue asunta al cielo, donde
reina viva y gloriosa junto a Jesús.
Por Liliana
Montes
Fuente: ACI Prensa
