¿Un inconveniente?
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Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Últimamente me
gusta mucho utilizar el cristal para colocar las flores: jarrones de cristal o
recipientes, hasta incluso algún tarro de mermelada bonito y adornado…
Me gusta mucho
porque resulta muy elegante y da delicadeza a cualquier arreglo florar. Solo le
encuentro un inconveniente… ¡que al ser transparente todo se ve!
Sí, el cristal
lo deja ver todo: si necesita más agua, si ya comienza a verdear y requiere de
un cambio o si es hora de recortar los tallos… Pero tengo que ser honesta, esto
es lo que menos me gusta porque en realidad supone más trabajo para mi.
Sin embargo,
cuánto me gustaría ser transparente como el cristal. Así son las personas
sencillas de corazón. Rápidamente se identifica a una persona así, precisamente
porque al ser transparente como el cristal todo se ve.
Y al igual que
me sucede con las flores, el inconveniente que encontramos a ser transparentes
como el cristal es el hecho de que se pueda ver nuestra debilidad. Esas
personas sencillas de corazón, no es que sean perfectas, sino que hasta sus debilidades
se ven a simple vista, pero es que solo por el hecho de trasplantarlas se
dejan sanar, se dejan “arreglar”, porque sacan a la luz lo que llevan dentro:
lo bueno para compartirlo y lo frágil para entregarlo.
La verdad es
que soy una persona poco voluntariosa y esto, en muchas ocasiones, me ha hecho
desesperar pensado en que en “mi desastre” no lo conseguiría. Pero recuerdo una
vez, que estando así, buscando interiormente “qué hacer”, “cómo cambiar”…
escuché una predicación que me cambió a mi: “Lo único que el Señor necesita de
nosotros, es un corazón sencillo, para que nos dejemos hacer y salvar por Él, y
así Él pueda hacer de nosotros instrumentos Suyos”.
¡Qué
impresionante! No está en mis fuerzas sino en confiar en Él, no está en mi
perfección, sino más bien en mi transparencia, en la que descubro que todo lo
mío es amado y salvado por Cristo. ¡Ese Amor sí que transforma!
Hoy el reto del
amor es rendirme de querer buscar la perfección por mi mismo, y pedirle al
Señor un corazón sencillo que se deje hacer por Él. Descubre tu interior ante
Él, como el cristal, transparente, y experimenta que no necesitas ser perfecto
para que Él te ame, te bendiga, te proteja. Él ya ha muerto por ti y tan solo
de ti depende el que puedas disfrutar de Su salvación.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 junio 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma