El prefecto apostólico Marengo será nombrado cardenal: “El Papa ha realizado un gesto misionero”
«Estoy sorprendido y asombrado por este momento de gracia
inesperado. Creo que el del Papa, ha sido un gesto misionero, para expresar
atención y cuidado a una pequeña comunidad y a todas las pequeñas comunidades
de fieles dispersas por el mundo, en aquellas tierras donde son un pequeño
rebaño. Acepto este nombramiento con confianza en Dios, que me mostrará el
camino, y en el Papa. Lo confío a las manos de la Virgen María, ya que soy
Misionero de la Consolata, para que interceda siempre y me guíe en el camino”.
Así lo declara a la Agencia Fides el padre Giorgio Marengo,
prefecto apostólico de Ulán Bator, Mongolia, que será nombrado cardenal por el
papa Francisco, como ha sido anunciado en el Regina Coeli de ayer, 29 de mayo,
en la plaza de San Pedro. Marengo, de 47 años, es el miembro más joven del
Colegio de Cardenales.
Mons. Giorgio Marengo llegó a Mongolia en el año 2003,
y fue nombrado Prefecto Apostólico de Ulán Bator (Mongolia) en agosto de 2020.
Fue enviado con otros Misioneros de la Consolata para
acompañar a la pequeña comunidad de Arvaiheer, en la región de Uvurkhangai.
Allí desarrolla su actividad a través de iniciativas
relacionadas con las necesidades más básicas, como duchas públicas, una
guardería, un grupo de rehabilitación para alcohólicos o actividades
extraescolares para niños y un grupo de artesanía para mujeres.
Según explicó el Obispo a la Agencia Fides, "ser
Obispo en Mongolia creo que se parece mucho al ministerio episcopal de la
Iglesia primitiva. Somos como los apóstoles que en los primeros días del
cristianismo dieron testimonio de Cristo resucitado siendo una minoría en
comparación con los lugares y culturas donde fueron. Para mí, ésta es una gran
responsabilidad que me acerca al verdadero sentido de la misión".
Los católicos en Mongolia no superan los 1.300 fieles
entre un total de 3.5 millones de habitantes.
Aunque Mons. Marengo reconoce que el cristianismo se
toma como algo nuevo, venido del exterior en los últimos años, las raíces
cristianas de Mongolia se remontan al siglo X, aunque posteriormente fueron
congeladas por la llegada del imperio mongol.
"Hoy en día hay ocho parroquias y unos 60
misioneros de diferentes nacionalidades y congregaciones que se reúnen
regularmente para afrontar juntos los problemas, coordinar actividades y planificar
nuevas iniciativas. En este año 2022 celebraremos los 30 años de la renovada
presencia De la Iglesia católica en este gran país asiático", aseguró
Mons. Marengo a Fides.
En ese sentido el Prelado destaca la importancia de
acompañar y formar a los que han recibido el bautismo "para ayudar a los
fieles a crecer en la fe. La misión parte, ante todo, de una escucha profunda
del Señor que nos envía, del Espíritu que vive y nos moldea, y de las personas
a las que es enviado”.
Por eso, el Obispo insiste en la importancia de "estudiar el idioma o perfeccionar las herramientas que permitan establecer una relación con las personas, tratando de comprender cuáles son sus referentes, su historia y sus raíces culturales y religiosas”.
“Hay una expresión que creo que puede transmitir bien la naturaleza de nuestro
compromiso misionero. La escuché de boca de monseñor Thomas Menamparampil,
arzobispo emérito de Guwahati, India: “susurrar el Evangelio al corazón de
Asia”. Me gusta aplicar esta imagen a Mongolia donde el anuncio de la Palabra
del Evangelio, con un susurro, es un trabajo constante de evangelización que
requiere entrar en relación profunda con las personas. En virtud de esta
auténtica relación de amistad, podemos compartir lo más precioso que tenemos: la
fe en nuestro Señor Jesucristo”, concluye el Mons. Marengo.
Fuente: Agencia
Fides/ACI