Análisis musical
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En clase de teoría
musical hemos visto la estructura de las melodías. Sobre simplificando: hay unos
acordes que dan sensación de reposo (y son los ideales para acabar) y otros que
dan sensación de tensión (y “piden” que la melodía continúe). Así la estructura
básica es: reposo - tensión - reposo.
Me he dedicado
a analizar partituras que usamos en la liturgia. ¡¡Es impresionante ver que
coincide!! Bueno, coincide… casi siempre.
Resulta que me
topé con una partitura en la que todo iba según la estructura, ¡hasta que llega
el “amén”! El acorde final de la melodía, ¡era el de tensión!
-Esto es muy
normal en el canto gregoriano -me explicó mi profesor- El amén se queda en el
aire…
Y, de pronto,
fue como entender a aquellos monjes. Nuestra oración no termina en reposo, sino
que queda expectante, inacabada… ¡¡a la espera de una respuesta!!
Estos monjes
comprendieron que nosotros no tenemos la última palabra, nosotros no ponemos el
punto y final. Nosotros alzamos los ojos y las voces al Cielo… ¡y dejamos que
sea el Señor quien continúe la melodía!
Porque nosotros
sabemos que Cristo es la Palabra. Él siempre está dispuesto a hablar a nuestro
corazón, ¡camina a nuestro lado! Incluso cuando parece que hemos perdido la
partida, cuando la esperanza desaparece, ante cualquier imprevisto… podemos
darle la mano y seguir cantando. Porque, pase lo que pase, Jesucristo tiene la
última palabra. Vamos con quien ya ha vencido.
Hoy el reto del
amor es mantener la esperanza. Ante esa situación difícil, ante esa espera o
esa persona complicada, hoy eleva tus ojos al Cielo. ¡Recuerda que Cristo está
al mando! Si sientes que tu melodía está incompleta, ¡confía! Solo en Él
nuestro corazón encuentra el acorde de reposo, ¡¡nuestra canción va a
continuar!! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
06 marzo 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma