Una manera de cambiar la forma de pensar, alejarse del pecado que destruye a la persona, y volverse a Dios que da paz y alegría
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Cada uno de los cuatro evangelistas cita un pasaje del libro de
Isaías que anuncia la misión de san Juan Bautista.
Sólo el evangelista Lucas cita un pasaje más largo que los demás
evangelistas. Dice que todos los pueblos, y no sólo los judíos,
verán la salvación.
Esta cita más larga nos ayuda a comprender no sólo la obra de Juan
el Bautista, sino también el plan de salvación que Dios realiza por medio de
Jesús.
Preparen el camino del Señor
Estas palabras son un estribillo que se repite a menudo durante el
Adviento. Juan el Bautista nos llama a preparar el camino del Señor.
En la práctica, preparar el camino de Jesús significa una
auténtica conversión.
Conversión en griego se dice “metanoia”, literalmente un
“cambio de mentalidad”, es decir: cambiar la forma de pensar, alejarse del
pecado que destruye a la persona, y volverse a Dios que da paz y alegría.
El camino
La palabra “hodos” -o camino- es esencial para entender el
Evangelio de Lucas, que presenta a Jesús como el que libera a la gente de la
esclavitud del pecado y de la oscuridad.
Los discípulos de Jesús le siguen por el camino. Por eso el
cristianismo se llamó al principio “El Camino”.
Esta imagen de la Iglesia es evidente tanto en el Evangelio de San
Lucas como en los Hechos de los Apóstoles, que describen los inicios de la
comunidad eclesial.
Cómo preparar el camino
Hoy, San Juan Bautista nos invita a cada uno de nosotros a preparar los
caminos de nuestra vida para Jesús.
El sacramento de la Reconciliación es la
mejor e insustituible preparación del camino para el Señor.
“Yo Mismo te
espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo
Mismo actúo en tu alma. Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la
misericordia”, dijo Jesús a santa Faustina.
Diario, n. 10602
Por tanto, la confesión no es
sólo algo; es Alguien.
Patricia Navas
Fuente: Aleteia